Actitudes y estrategias de intervención de los profesionales de psicología en los servicios de salud mental para personas sordas en Pereira en el año 2023 Juan Camilo Baena Zuluaga Gabriela Ortiz Villegas Resumen La salud mental es un estado de bienestar que permite a la persona desarrollar su potencial, al mismo tiempo ser funcional y productivo dentro de su comunidad. En Colombia, la atención en salud mental es un derecho que busca promover el bienestar psicosocial y/o prevenir o tratar los trastornos de salud mental. Sin embargo existen grupos minoritarios como la población sorda, cuyo acceso a la atención en salud mental se ve limitada por diversos factores, entre ellos las barreras de tipo actitudinal y en la comunicación. El objetivo de esta investigación fue analizar las actitudes y estrategias de intervención de los profesionales de psicología en los servicios de salud mental para personas sordas. Bajo un abordaje cualitativo, con un diseño fenomenológico-empírico, los participantes fueron cinco psicólogos clínicos de la ciudad de Pereira. Se construyó una entrevista semi-estructurada validada por jueces expertos, en relación con las categorías propuestas: actitudes y estrategias de intervención. Los resultados evidenciaron actitudes positivas, neutras y una negativa de los psicólogos frente a la atención psicológica a personas sordas, además, los participantes indican la importancia de la lengua de señas en consulta como una estrategia que facilita la intervención, aunque, utilizarían diferentes herramientas como la comunicación no verbal, la tecnología, el dibujo y los escritos. Se concluyó que en los profesionales de psicología existe apertura hacia el estudio y el manejo de una terapia con una persona sorda aunque se asume como una experiencia ajena o lejana a su realidad, lo que deriva en la falta de estrategias de inclusión en los servicios de salud mental para esta población. Así se recomienda una reestructuración de los servicios de salud mental desde una perspectiva de inclusión, así como el ajuste en los planes curriculares de los futuros psicólogos, con el fin de fortalecer prácticas profesionales inclusivas con la población sorda. Palabras clave: salud mental, actitudes, persona sorda, psicología, estrategias de intervención, inclusión Abstract Mental health is a state of well-being that allows a person to develop his or her potential while being functional and productive within his or her community. In Colombia, mental health care is a right that seeks to promote psychosocial well-being and/or prevent or treat mental health disorders. However, there are minority groups such as the deaf population whose access to mental health care is limited by various factors, including attitudinal and communication barriers. The objective of this research was to analyze the attitudes and intervention strategies of psychology professionals in mental health services for deaf people. Under a qualitative approach, with a phenomenological-empirical design, the participants were five clinical psychologists from the city of Pereira. A semi-structured interview validated by expert judges was constructed in relation to the proposed categories: attitudes and intervention strategies. The results showed positive, neutral and one negative attitudes of psychologists towards psychological care for deaf people. In addition, participants indicate the importance of sign language in consultation as a strategy that facilitates intervention, even though they would use different tools such as nonverbal communication, technology, drawing and writing. It was concluded that in psychology professionals exist openness towards the study and management of a therapy with a deaf person although it is assumed as an experience foreign or distant to their reality, resulting in the lack of inclusion strategies in mental health services for this population. This is recommended a restructuring of mental health services from an inclusion perspective, as well as the adjustment in the curricular plans of future psychologists, in order to strengthen inclusive professional practices with the deaf population. Keywords: mental health, attitudes, deaf person, psychology, intervention strategies, inclusion Introducción La salud mental constituye un aspecto importante de la salud en general de un individuo, es un estado de bienestar mental que le permite a la persona hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades, aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a la mejora de su comunidad (OMS, 2022). En coherencia, la salud mental sustenta las capacidades individuales y colectivas para tomar decisiones, establecer relaciones y dar forma al mundo en el que se vive, es además un derecho humano fundamental y un elemento esencial para el desarrollo personal, comunitario y socioeconómico. Asimismo, se entiende que el apoyo en materia de salud mental y psicosocial pretende proteger o promover el bienestar psicosocial y/o prevenir o tratar los trastornos de salud mental (OMS, 2022). Por otra parte, la discapacidad auditiva se ha comprendido desde diversas perspectivas, desde una visión médico-rehabilitadora se define como “la pérdida o anormalidad de la función anatómica y/o fisiológica del sistema auditivo, y tiene su consecuencia inmediata en una discapacidad para oír, lo que implica un déficit en el acceso al lenguaje oral” (Carrascosa, 2015, p. 102), también como “un cuerpo con una deficiencia, inmerso en actividades de carácter social que involucran necesariamente procesos de integración y por ende de comunicación” (Hoover y Marin, 2012, p. 112). Sin embargo, esta investigación pretende entender la discapacidad y a las personas sordas desde un enfoque social, donde la discapacidad surge como la consecuencia de la interacción del individuo con un entorno que no da cabida a las diferencias que los caracterizan, obstaculizando la plena participación en la sociedad. En este sentido, la desigualdad no obedece a la deficiencia, sino a la incapacidad de la sociedad de eliminar los obstáculos que encuentran las personas, en un los diferentes escenarios (Organización de las Naciones Unidas, 2014). En el contexto mencionado, la población con discapacidad puede ver afectada su salud mental debido a las diferentes barreras y desafíos que enfrentan a diario en el entorno, entre ellas las restricciones físicas, los estereotipos, la comunicación y el acceso a los servicios de salud; de la misma forma, la atención en la salud mental de las personas con discapacidad resulta ser un tema poco abordado por los profesionales de la salud debido a los estigmas (Cabral et al., 2012) y esto se puede ver evidenciado en las percepciones de esta población en la atención cuando consideran que suelen ser juzgados, discriminados y no les dan un buen trato. (Giron et al., 2020) Sumado a lo anterior, las personas sordas experimentan mayor estrés que las personas sin discapacidad, repercutiendo en el desarrollo de enfermedades crónicas, comportamientos de salud deficientes, limitaciones desmoralizantes y trastornos de salud mental (United Disabilities Services Foundation, 2022). Asimismo, como lo menciona Flores (2022) “se ha observado que, cuando estas personas requieren servicio de atención médica, por presentar episodios graves de afectaciones a su salud, se enfrentan a mayores dificultades para establecer comunicación efectiva con personal de salud” (p. 17). A su vez, Casas (2009), hace alusión que también que las personas sordas pueden establecer unas relaciones sociales más difusas, menos estructuradas y más inflexibles, lo que puede desencadenar en ellos dificultades como ansiedad y depresión. La comunidad sorda se autodenomina como una minoría lingüística con una cultura y una lengua propia la cual posee y cumple todas las leyes lingüísticas y se aprende dentro de la comunidad, de esta manera les facilita resolver todas sus necesidades comunicativas y no comunicativas tanto social como culturalmente (Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia [APC], 2022). No obstante, la comunicación con el mundo oral es un desafío único que las personas sordas deben de enfrentar, siendo este un aspecto esencial en la interacción social y en la transmisión de información, la expresión de emociones y la construcción de relaciones significativas. Para las personas sordas, la comunicación verbal puede ser limitada o inexistente debido a la falta de capacidad auditiva lo cual puede generar aislamiento y desconexión con la sociedad, afectando su bienestar y salud mental (Restrepo y Clavijo, 2004 en Casas, 2009). En este contexto, a menudo, los servicios de atención de salud mental pueden estar restringidos para las personas sordas, debido a que no existen estrategias de comunicación que permitan brindar una atención acorde a las características de esta población; el desconocimiento de la lengua de Señas por parte de los profesionales de la salud fomenta procesos de exclusión donde las personas sordas perciben discriminación, desconfianza, frustración, inseguridad y miedo. Entendiendo que algunas estrategias como la lectura labiofacial y notas escritas, que se requieren para la entrega de información por parte de los profesionales, no permiten una comunicación adecuada entre el profesional de salud y el paciente sordo (Campos y Cartes, 2019). La mejor estrategia de comunicación durante el proceso de atención en salud mental es la utilización de la lengua de señas, la cual permite preservar el derecho de confidencialidad y dentro del marco legal se garantiza la inclusión plena y satisfactoria de ellos como usuarios a los servicios de salud (Ley 982 de 2005, Artículo 2) Para mejorar la atención de la salud mental de las personas sordas, es importante que los profesionales de psicología estén capacitados en la comunicación con estas personas y en la cultura de dicha comunidad. Además, se deben proporcionar recursos y servicios accesibles para garantizar el ejercicio de los derechos de esta población en condiciones de equidad. Por esta razón sería adecuado utilizar una herramienta integrada que facilite la comunicación entre los profesionales médicos con la población en situación de discapacidad auditiva. Una propuesta a esto es el Manual digital de Lengua de Señas Colombiano (LSC), ya que con este se podrá garantizar el acceso y comunicación de las personas del sector salud, eliminando las barreras que existen para visibilizar la población sorda. (Arteta, 2022) Otro aspecto importante a tener en cuenta es la formación de los profesionales de la salud respecto a la inclusión, en el caso de las personas con discapacidad auditiva, se requiere de modificaciones curriculares que permitan el aprendizaje del Lengua de Señas y profundizar el conocimiento sobre la cultura sorda. Al respecto Campos y Cartes, (2019) mencionan que, los profesionales no se sienten capacitados para atender a las personas sordas, y en el momento de querer intervenir se presenta la barrera de la comunicación, lo que hace que eviten la atención o realicen una entrega de información inadecuada a la persona. En la actualidad, son muchas las entidades privadas y oficiales que trabajan por fortalecer procesos de equidad e inclusión; es por ello que realizan adecuaciones legales, estructurales y de sensibilización que propenden por la eliminación de todo tipo de barreras arquitectónicas, sociales y lingüísticas, con el fin de mejorar el acceso a las personas con alguna discapacidad (Muñoz, 2020). Con este nuevo enfoque, se reconoce a la persona sorda como un sujeto de derechos que es partícipe de una comunidad propia. Desde esta mirada, Liddicoat (2008) propuso una pedagogía intercultural basada fundamentalmente en el reconocimiento de la diversidad, y es justo desde esa mirada que le permite a la persona sorda relacionarse con los otros, de una manera distinta a como lo hace el resto de la sociedad y, es por eso que no es asunto de discusión el reconocimiento de la lengua de señas como la primera lengua de las personas sordas. Desde los años noventa, gracias a la ley 324 en Colombia han existido diferentes instituciones y plataformas para las personas sordas, tales como el INSOR (Instituto Nacional para sordos), el cual promueve desde el sector educativo el desarrollo e implementación de políticas públicas para la inclusión social; FENASCOL (Federación Nacional de Sordos de Colombia), el cual presta servicios de comunicación básicas a la población sorda, como por ejemplo la utilización de una plataforma digital con intérpretes de LSC (lenguaje de señas colombiana) para que así la persona sorda pueda comunicarse con una oyente; y también se encuentra el SIEL (Sistema de Interpretación en Línea), que ayuda en la realización de trámites en establecimientos públicos o privados de manera autónoma, como la atención en entidades de salud, educación, trabajo, etc. (Muñoz, 2020). En Colombia no existe una institución que brinde servicios de salud mental exclusivamente o con enfoque para las personas sordas ni tampoco se le da apertura para que en los diferentes espacios de atención psicológica haya el personal capacitado para atenderlas de manera adecuada, incluso en Colombia no existe una definición sobre los servicios de salud mental de dicha comunidad, por ende se utilizará la de la Asociación Nacional de Sordos de Estados Unidos (NAD, 2003), que los define como la identificación, evaluación, diagnóstico y tratamiento de las necesidades cognitivas, emocionales, conductuales o psicosociales de las personas sordas por parte de consejeros, psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y otros profesionales de la salud mental”. Estos servicios a su vez deben proveer el uso de los enfoques culturales y lingüísticos de esta población, es decir, tener las habilidades para comunicarse directamente con las personas sordas (hablar fluidamente el lenguaje de señas); utilizar tecnología adaptativa como lo son los intérpretes, dispositivos de asistencia auditiva y servicios de subtítulos en tiempo real; y concientizar acerca de las diferencias culturales, lingüísticas y el impacto psicosocial que tiene la pérdida de audición. Todo esto con base a las necesidades de cada población para asegurar la provisión de servicios de salud mental (NAD, 2003). En el momento de la intervención psicológica con personas sordas se deben de tener en cuenta diferentes factores que son importantes, como por ejemplo la cultura, está ya dicha anteriormente por diversos motivos como lo son su propia lengua; el cómo su interacción social se basa en la vista y la mirada; y diferentes rituales y dinámicas sociales que son particulares y únicas, tienen una cultura diferente que a la de las personas oyentes (Ramos, 2015). Es decir que, en el momento de la interacción es importante tener en cuenta los factores culturales en los que el sujeto se desarrolla y aprende. Conocer esta situación dará la posibilidad al profesional de tener una mejor comprensión del contexto en el que se desenvuelve el paciente, y de qué manera abordar al sujeto de forma efectiva y también los aspectos que están perjudicando el bienestar de este. La participación de un intérprete de lengua de señas es recomendada cuando en los servicios de salud mental los profesionales no están capacitados para comunicarse con el paciente por medio de la lengua de señas, esto termina generando una barrera en la comunicación entre el terapeuta y el paciente que puede hacer necesaria la presencia de un tercero para solventar esta dificultad. Esta presencia del intérprete en el escenario de intervención psicológica se entiende como el triángulo del cuidado a la alianza terapéutica que existe entre el psicólogo, el paciente y el intérprete de lengua de señas. Chatzidamianos, et al. (2019) argumentan que para un buen desarrollo y mantenimiento de esa relación terapéutica se deben de tener en cuenta diferentes temas. El primero es la comunicación con compasión y verdad, es decir, interpretar lo que se ve y lo que se dice, en lugar de que tenga sentido. El segundo es que los pacientes y el profesional deben de desarrollar su propia relación y no solo depender del intérprete. El tercero es la confianza en todas las direcciones del triángulo. El cuarto es la colaboración ya que todas las partes se sientan incluidas; por ejemplo, que el psicólogo comparta con el intérprete cuales son los objetivos que se realizará en cada sesión y así sucesivamente. La siguiente es la importancia de la continuidad y calidad, ya que el proceso terapéutico debería tener continuidad con el mismo intérprete para fomentar y mantener la alianza terapéutica (Chatzidamianos, et al., 2019) La revisión de antecedentes sobre este tema ha permitido reconocer la problemática desde diferentes aspectos, en relación a las estrategias de comunicación que utilizan los profesionales de la salud con población sorda-ciega, Barranco et al. (2016) indica que no cuentan con el conocimiento ni las herramientas necesarias para actuar frente a estas situaciones, así como la necesidad de formación en estrategias de comunicación que les permita a los psicólogos establecer adecuadamente este proceso con personas sordas. También se tuvieron en cuenta diferentes investigaciones que hablaban acerca de las experiencias que han tenido las personas sordas en el momento de recibir, necesitar o utilizar los servicios de salud. Con relación a estas experiencias, indican que los profesionales de la salud no tienen destreza ni conocimiento de la cultura sorda (Garcia y Conceiro, 2021) que, aunque la persona sorda pueda ir acompañada de un familiar, no siempre tienen la habilidad de hablar lengua de señas, por ende, existe un acceso limitado a la información acerca de su propia salud (Steinberg, 2002). En el campo de la salud Velonaki et al. (2015) investiga las actitudes que tienen las enfermeras frente a los pacientes sordos, en la cual obtiene los siguientes resultados: el 49% de los participantes les gustaría dar atención a pacientes sordos, mientras que el 5,3% opinan que deberían de estar en habitaciones separadas de personas oyentes. El 87,7% creen que la educación de la atención médica para pacientes sordos no es una pérdida de tiempo. El 26,6% se mostraron interesados en aplicar a un programa educacional para personas sordas y el 6% no estaban interesados. Continuando con esta misma área, Costa y Silva (2012), realizaron una investigación en la que participaron estudiantes de medicina a quienes se les indagó sobre las actitudes que tenían frente a las personas sordas, dando como resultado que se tenían concepciones erróneas como, por ejemplo, sus formas de comunicación dado que creían que la lectura de labios era una habilidad universal de ellos, que la escritura es un método eficaz de comunicación con las personas sordas y que siempre un intérprete de señas debe ser el interlocutor. A su vez, tampoco ven la necesidad de comunicarse con el paciente con respecto a su salud en caso tal de que la persona esté con un acompañante, ya que en ese caso se comunicarían con el acompañante y no necesitan hacerlo con la persona sorda. Así mismo, Bartlett (2017) realizó una investigación acerca de las actitudes de los profesionales de la salud mental frente a las personas sordas en Reino Unido, y se tuvieron como resultados una actitud mixta, como por ejemplo que la mayoría perciben el no oír como una discapacidad que debe de modificarse, es decir que es la persona sorda quien debe adaptarse a la sociedad oyente mas no que las personas oyentes deban de hacer frente a la barrera de la comunicación que puede surgir entre ellos y las personas sordas, y aunque hay una aceptación relativa de la cultura, hay una visión de la misma como una experiencia no deseada para el propio individuo. Por otra parte, Campos et al. (2020), realizaron la misma investigación en Chile, y los resultados obtenidos fueron una actitud neutra, pues no hubo diferencias entre quienes han realizado cursos de lengua de señas con los que sí, pero si se tuvo una fuerte actitud negativa con respecto a que la persona sorda debe de adaptarse a la sociedad oyente y aprender a hablar. Y, por último se concluyó que el hecho de recibir formación en relación con la sordera, se fomenta una reacción positiva hacia las personas sordas, y entre más contacto hay, se logra una mejor actitud hacia ellas. La pertinencia de la investigación se evidencia en la importancia de lograr conocer aquellas actitudes que los psicólogos tienen frente a las personas sordas y la intervención psicológica hacia ellas, ya que estas permiten acercarse al cumplimiento de metas, de conocer, procesar y percibir la información disponible en el entorno y el expresar las creencias que están detrás de la actuación y la auto justificación de los propios actos de una persona (Correa et al., 2019). A su vez, las estrategias de intervención permiten el uso de principios, técnicas y conocimientos científicos desarrollados para evaluar, diagnosticar, explicar, tratar, modificar y/o prevenir las dificultades, trastornos mentales o cualquier otro comportamiento relacionado con los procesos de salud y enfermedad en diversos contextos (Colegio Oficial de Psicólogos, 1998). En este sentido, es importante indagar acerca de estas variables, ya que todo profesional de salud debería tener las estrategias adecuadas de cómo intervenir de manera correcta a esta población. Una muy importante es aprender la lengua de señas, ya que esta herramienta facilita la comunicación entre el paciente y el terapeuta sin intervenciones de terceros. Ya que si bien las personas sordas tienen la posibilidad de ir a terapia y es un derecho para ellas el hacerlo, gran parte de los terapeutas no tienen la capacidad para brindarles una correcta intervención, no tienen acceso al conocimiento o participación de programas de promoción y prevención en salud mental (INSOR, 2018). En Colombia existe la ley 1616 del 2013, la cual garantiza el derecho a la salud mental y al acceso a los servicios de salud y atención adecuada a toda la población de Colombia; como también la ley 1618 del 2013 que tiene como objetivo garantizar los derechos de las personas con discapacidad mediante la inclusión. En el año 2020, según el Ministerio de Salud y Protección Social, se presentó un incremento en las personas con discapacidad atendidas por trastornos mentales y del comportamiento. Entre los principales diagnósticos encontrados en las personas con discapacidad que presentan problemas de salud mental, se observan los trastornos del humor; seguido por la esquizofrenia y trastornos neuróticos. Aunque, en el año 2018, el 76% de las personas sordas consideran que no tienen suficiente información o comprensión sobre su salud mental, este es un porcentaje alto considerando que en la ley 1618 de 2013 existe el plan de desarrollar políticas y programas de promoción y prevención en salud mental y atención psicosocial para la sociedad (INSOR, 2018). De esta manera se puede evidenciar la falta de efectividad de la legislación en relación al área de salud para las personas sordas. A causa de esto, se discutió cuáles podrían llegar a ser las formas de visibilizar esta situación, considerando así que la población a la que se debería de dirigir la investigación primero debería ser a los profesionales de psicología, ya que el posible conocimiento y formación vincula mayores actitudes positivas frente a las personas sordas y su intervención psicológica (Cooper et al., 2003). De este modo un primer acercamiento con los psicólogos puede ser ese primer paso para reflexionar sobre la relevancia que tiene la inclusión de las poblaciones minoritarias, sobre todo en la labor como psicólogos, porque aunque la comunidad tenga la disposición de acceder a un servicio de salud mental, si no hay profesionales de la salud formados adecuadamente para hacerlo, ellos no podrán acceder fácilmente a este servicio que para todos es un derecho. Por lo tanto el presente trabajo se cuestiona por: ¿Cuáles son las actitudes y estrategias de intervención de los profesionales de psicología en los servicios de salud mental para personas sordas en Pereira en el año 2023? Objetivos Objetivo General Analizar las actitudes y estrategias de intervención de los profesionales de psicología en los servicios de salud mental para personas sordas en Pereira en el año 2023 Objetivos específicos 1. Identificar las actitudes que tienen los profesionales de psicología frente a las personas sordas en Pereira. 2. Describir qué estrategias de intervención utilizan los profesionales de psicología acerca de la intervención en terapia para personas sordas en Pereira. 3. Comprender la perspectiva desde los profesionales de psicología frente a la psicoterapia a personas sordas. Marco Conceptual La intervención psicológica se concibe como la aplicación de técnicas psicológicas por parte de un profesional acreditado, con el objetivo de ayudar a otras personas a conocer y entender aquellas situaciones o problemas para reducirlos o superarlos, a prevenir la ocurrencia de los mismos y/o a mejorar sus capacidades y habilidades para enfrentarlos (Bados, 2008). Todo esto desde diferentes enfoques, como por ejemplo, resolver conflictos inconscientes (enfoque psicoanalítico), ayudar a aceptarse a uno mismo (terapia no directiva), integrar sentimientos conflictivos (terapia Gestalt), encontrar sentido a la vida (psicoterapia existencial), cambiar creencias negativas (psicoterapia cognitiva), lograr conductas adaptativas (terapia conductual), o para lograr una combinación de estos objetivos (un enfoque ecléctico) (Bados, 2008). Todo esto ocurre por medio de la terapia psicológica, que como la definen Bernstein y Nietzel (1980/1988), es una relación interpersonal entre mínimo dos participantes, donde uno es el terapeuta y el otro es el cliente que experimenta algún problema, ya sea emocional, conductual o interpersonal, y con el fin de resolverlos, se utilizan métodos psicológicos que se basan en diferentes inclinaciones teóricas (modelos psicodinámicos, de aprendizaje social y fenomenológicos). Por otra parte, las actitudes son evaluaciones generales que las personas tienen con respecto a lo que les rodea, pueden ser personas, ideas, objetos, situaciones o cosas, y logran predisponer el reaccionar de una manera u otra. Es decir que, hacen referencia al grado en que las personas valoran positiva o negativamente cualquier fenómeno de la realidad, ya sea físico, social o mental. Las actitudes pueden contener información afectiva, cognitiva y conductual, o sea, un constructo mental unitario y global que se refiere a resumen de toda esa información integrada en una evaluación (Eagly y Chaiken, 1993; Petty y Cacioppo, 1986 en Sabucedo y Morales, 2015) Eagly y Chaiken (1993) en Maio y Haddock (2010), definen la actitud como "una disposición psicológica expresada al evaluar una entidad particular con cierto grado de aprobación o desaprobación". Inherente a esta definición está la idea de que el informe de actitudes implica hacer juicios evaluativos sobre los objetos de estímulo. En otras palabras, el informe de actitudes implica tomar decisiones sobre el agrado o desagrado, a favor o en contra, favoreciendo o no favoreciendo de un tema, objeto o persona en particular. Las actitudes, cuando se conceptualizan como juicios de valor, pueden cambiar de dos maneras importantes. Primero, las actitudes pueden variar en términos de valencia o dirección. Algunas actitudes personales son positivas, otras negativas y algunas son neutras. En segundo lugar, las actitudes pueden ser fuertes o débiles (Maio y Haddock, 2010). Las actitudes contienen tres componentes: El primer componente es el afectivo y se refiere a los sentimientos o emociones asociados con el objeto de la actitud. Las reacciones emocionales afectan las actitudes de varias maneras. La forma principal está relacionada con las respuestas emocionales que los individuos provocan después de entrar en contacto con el objeto de la actitud (Maio y Haddock, 2010). El segundo es el componente cognitivo el cual se refiere a las creencias, pensamientos y atributos que se asocian con un objeto en particular. En muchas situaciones, la actitud de una persona puede basarse principalmente en consideraciones de las características positivas y negativas del objeto de la actitud (Maio y Haddock, 2010). El último componente conductual de una actitud se refiere al comportamiento pasado hacia el objeto de la actitud (Maio y Haddock, 2010). Otro concepto abordado dentro del presente trabajo es el de la inclusión el cual se define como “el proceso de cambio de las personas, familias, comunidades e incluso regiones, de manera que participen social, económica y políticamente, tanto de forma pasiva (beneficios y oportunidades) como activa (mecanismos y procesos de decisión comunitaria)” (Araoz, 2010, p. 11). El concepto de inclusión social va de la mano con procesos que tienen como objetivo ampliar el área de atención y participación de distintos campos a personas con características diferentes a las demás, como se da de manera bastante normalizada en los países del primer mundo. (Araoz, 2010). Y por último, el estilo personal del terapeuta hace referencia a un conjunto de singularidades que llevan a un terapeuta a actuar en un modo particular en su trabajo, es decir, son aquellas características particulares que cada terapeuta tiene por su manera de ser y también por su orientación teórica. Este modelo se compone de cinco funciones: La instruccional que es el establecimiento del encuadre terapéutico; la expresiva que habla acerca de la comunicación emocional del terapeuta; la involucración que explica el grado de compromiso del terapeuta con su trabajo; la atencional que son las maneras de cómo el terapeuta recolecta información y por último la operativa, la cual describe las formas de intervenir terapéuticamente. Cada una oscila entre dos extremos. (Alvarez, Garcia y Schreb, 1998; Álvarez, et al., 2003, como se citó en Casari, et al., 2019) Metodología La presente investigación tuvo un enfoque cualitativo, el cual tiene el objetivo de captar la realidad social a través de los ojos de las personas que están siendo estudiadas, es decir, a partir de la percepción que tiene el sujeto de su propio contexto. El investigador induce las propiedades del problema estudiado a partir de la forma como orientan e interpretan su mundo los individuos que se desenvuelven en la realidad que se examina (Bonilla y Rodríguez, 1997, como se citó en Monje, 2011) El diseño planteado es fenomenológico-empírico, teniendo en cuenta que, desde la fenomenología según Hernández et al. “Su propósito principal es explorar, describir y comprender las experiencias de las personas con respecto a un fenómeno y descubrir los elementos en común de tales vivencias” (2014, p.493). El método elegido es el análisis de contenido y del discurso, el cual permite como su nombre lo dice, el análisis del contenido de una comunicación desde un sistema de clasificación de categorías, de esta manera se categoriza los mensajes de acuerdo con su contenido con respecto a la unidad de análisis, es decir las actitudes (Monje, 2011). Para el presente estudio, se utilizó una muestra homogénea en la cual se seleccionaron aquellos participantes que tuvieran características similares. En coherencia con esta investigación, los criterios de inclusión fueron los siguientes: Ser psicólogo profesional del campo clínico, estar ejerciendo en la ciudad de Pereira y con una experiencia mínima de un año. Con respecto a los criterios de exclusión, se tuvo en cuenta sólo uno, el cual era que no respondieron a las preguntas de la entrevista. Para elegir la muestra se decidió utilizar la aplicación Doctoralia, la cual su función es encontrar profesionales de la salud cerca de su ubicación geográfica. Por ende se filtraron psicólogos clínicos de la ciudad de Pereira y se contactó con diez profesionales, los cuales solo cinco respondieron a la solicitud de participación. Tres son hombres y dos son mujeres con un rango de edad entre 25 y 36 años, además diferentes enfoques como el cognitivo conductual, el psicodinámico y el humanista. Teniendo presente que el siguiente proyecto es una investigación con seres humanos, se inicia solicitando el consentimiento informado. Cabe destacar, que la colaboración a esta investigación será libre y voluntaria, permitiendo a los participantes retirarse en el momento que consideren pertinente sin la necesidad de justificar su decisión, teniendo en cuenta el principio de voluntariedad. Además, quedará estipulado que no se realizará retribución económica o reconocimiento profesional para los participantes. Se mantiene el principio de confidencialidad de la identidad de los participantes mediante el uso del anonimato de los datos. La devolución de resultados se realizará mediante correo electrónico. La información será empleada para la investigación, no se actuará como ente regulador, evaluador o sancionatorio. Para la recolección de datos se hizo uso de la entrevista semiestructurada como una forma de obtener información respecto a distintos factores que en la intervención a personas sordas puede ser importante tener en consideración, esta entrevista fue validada por jueces expertos. Posteriormente la información suministrada en este procedimiento se recopiló en una matriz de categorías y se analizó desde lo propuesto en el marco conceptual. A su vez se realizaron tres nubes de palabras para destacar aspectos importantes dichos en el discurso de cada entrevista. Previamente a la realización de la entrevista se le envió a cada uno de los profesionales que iban a hacer parte del proceso el respectivo consentimiento informado y se acordó con cada uno la entrevista a realizar por medio de la plataforma meet. Realizado esta parte del proceso se recolectó de manera escrita la información suministrada por cada uno de ellos y se destacó aquello que fuera más relevante en cuanto a lo que se trataba de abordar en cada pregunta. Posteriormente con esta información se realizó una matriz de categorías donde se llevó a cabo un profundo análisis de las respuestas encontrando en esta una nueva categoría llamada inclusión, y una nueva dimensión llamada estilo personal del terapeuta. A su vez se utilizó el software Nvivo en el cual se adjuntaron los documentos transcritos de cada uno de los participantes y se agruparon en las diferentes categorías de manera que se pudiera destacar las palabras que más llamaron la atención en el discurso de cada uno. Este ejercicio fue realizado dentro del marco de la legalidad y la ética para los psicólogos el código deontológico ley 1090 teniendo en cuenta los principios y consideraciones fundamentales que se deben tener para llevar a cabo el proceso de investigación, tales como confidencialidad, voluntariedad y beneficencia. Para dar conocimiento de esto se usó el consentimiento informado en el cual se brindaba esta información, con qué fin se llevaría a cabo la entrevista y la libertad del psicólogo de decidir en ser participe o no del ejercicio. Resultados Tabla 1. Matriz de categorías Categoría Indicadores Actitudes Afectivo Resultados Discurso P1: “Seria motivación, empatía, Sentimientos positivos al confianza, me haría sentir en esa atender una persona sorda disposición para ayudar, no me cerraría para recibirlo" P3: “Me sentiría bastante inquieto ya que nunca me ha Sentimientos de inquietud y sucedido. Yo no me sentiría en la preocupación ante la falta de capacidad de enfrentarme a esto, formación para la atención a no me siento con la preparación la persona sorda de brindar un buen servicio con las habilidades que tengo para las personas sordas” Sentimientos de indiferencia o desinterés por conocer P2: "No, la verdad por ahora no, acerca de la intervención porque la población que consulta psicológica con una persona no tiene esta discapacidad" sorda Cognitivo P5:"Bastante frustrante, nosotros como profesionales debemos estar mucho más preparados en todo sentido, sentiría muchas frustración, pero este tipo de cosas sirve mucho para evaluarse Sentimientos de frustración hacia uno mismo" frente a la atención P3: “Me causaría bastante psicológica a una persona frustración, como se sentiría sorda cualquiera y no solamente con personas sordas, si no en cualquier ocasión, como profesionales el hecho de sentir que nuestras capacidades se ven limitadas causa frustración” P1: “Me sentiría bien, sentiría un apoyo. Si creo que es necesario, no en temas de vínculo, como que Sensación de apoyo respecto yo pueda decir que no voy a tener a tener un intérprete o un la confianza de establecer un familiar en consulta mientras acercamiento con la persona, si atiende a una persona sorda no que creería que el intérprete sería un apoyo, ya que le brinda confianza a la persona dentro de su espacio vital" P3: "Sinceramente creo que eso rompe la relación terapeuta paciente, interviene un montón en el rapport, en el establecimiento de empatía y todo el espacio La participación de un terapéutico, a pesar de que es una intérprete puede romper la muy buena posibilidad, yo lo relación terapeuta-paciente considero como otra alternativa para otros espacios como entrevistas, evaluaciones psicológicas, pero como el espacio terapéutico no lo vería como una buena alternativa” Dificultades en el reconocimiento de límites en las habilidades terapéuticas Falta de capacitación para realizar intervención psicológica con una persona sorda Reconocimiento de habilidades para atender a una persona sorda Dificultades en los servicios de salud mental para apoyar a las personas sordas P3: "Considero que como profesionales tenemos un ego importante y he encontrado cierta tendencia al no aceptar las limitaciones, siempre hay una respuesta de todo, nunca está ese reconocimiento de entender que hasta aquí llegué, hasta aquí van mis capacidades y hasta donde uno puede llegar, porque uno tiene que ser responsable con esto, porque estamos hablando de la vida de alguien, de la emocionalidad de alguien, por eso considero que el terapeuta debe tener esto muy claro" P4: "Sí me parece un reto, el hecho de saber que falta capacitación de uno como profesional, que de pronto hay ciertas características de unas personas que pasa de largo, entonces yo diría sí sería un reto, primero como persona y segundo como profesional" P4: "Bueno, primero estar completamente capacitado para poder hacer una intervención, y ser un excelente ser humano, ser una persona con muchísima empatía y no se le olvide esa sensibilidad que se debe tener frente a la persona que está buscando ayuda profesional..." P3: “Prácticamente nulo, yo he estado trabajando para servicios de salud mental, en el hospital mental, también en institutos, y nunca me he encontrado con una persona que tenga como las capacidades para atender un caso de esto, o al menos que yo he conocido. Yo creo que nosotros regionalmente no estamos preparados para atender una persona sorda” P3: “Exactamente los mismos aspectos que se tienen en cuenta para una sesión con cualquier otra persona, sin excepción, digamos que se pueda requerir un Aplicación de aspectos éticos poco el apoyo familiar, ya que es en la atención a la población fundamental” sorda teniendo en cuenta las P5: "Fundamental el particularidades. consentimiento informado del traductor y de la persona en sí, dejando claro que va a tener conocimiento de la historia clínica porque eso me parece fundamental" P1: “Recursos metodológicos como tecnológicos y también las capacidad que uno debe desplegar para relacionarse con el otro en función de lo que ese otro conlleva, sus elementos, sus juegos, sus maneras, sus formas, porque el ejercicio es tan amplio que uno no dispone de las herramientas, pero creo que la persona también va dando eso, Conductual Herramientas y recursos para las maneras que ha prendido y sobrellevado y ha generado esos utilizar en la atención psicológica con una persona recursos" sorda P4: "Material que evidentemente no sea auditivo, si no más visual, que sea más de tacto, otro tipo de material que se requiera, y paciencia porque uno entendería que en ese proceso comunicativo nos tomaría mucho más tiempo” P5: "El uso de la escritura, el uso de computadores para hablar, el apoyo de un intérprete de ser necesario y sobre todo tener total empatía" P4: "Claro, uno tendría que ser y creo que soy creativa respecto a Disposición positiva para la muchas cosas, y frente a esa comunicación efectiva con situación uno trata de una persona sorda desenvolverse, o escribo o hago dibujos..." Inclusión P1: “El consultante es primacía de la atención clínica. Dispondría el espacio en un círculo, un espacio de diálogo, pero pues la voz, la dinámica la establece principalmente la persona en consulta” Disposición del escenario P3: “Idealmente es importante terapéutico con un intérprete para mí que la persona no sienta en el proceso que la atención la estoy desviando a otro lugar, por ende intentaría que la persona estaría más alejada del contexto posible para que el paciente sienta que la atención está solo enfocada en él..." P5: "Totalmente, todos necesitamos asistir a terapia, incluso hasta los mismos psicólogos" Percepción sobre la P2: “Total, todas las personas pertinencia de acceder a los necesitamos hacerlo, y es muy servicios de salud mental por triste porque seguramente estas parte de la población sorda personas no buscan la ayuda no porque no la necesiten si no porque nunca tienen quien los pueda ayudar” P2: “En las universidades tener electivas o algún tipo de materias que las personas puedan tomar de manera voluntaria para entrenarse en este tipo de Mayor formación en lenguaje y sobre todo en el caso inclusión en el nivel de de psicología, que los docentes pregrado desde diferentes materias induzcan un poco a la importancia de entrenar esta habilidad y que nos puedan dar a entender lo importante que es” P4: "Pues yo diría que los procesos psicológicos requieren tiempo entonces el tiempo es algo que definitivamente será necesario en este tipo de intervenciones, pero si ya es un tiempo muy prolongado y no veo un avance entonces ya había que reevaluar el proceso y ver si las técnicas que se están usando no son las acordes o si ya realmente yo no he tenido la suficiente empatía con el paciente y de ser Factores que influyen en el algo así ya entrar a mirar como lo proceso psicoterapéutico podemos modificar". P3: “Una de la primeras cosas que debemos de entender que los avances y los resultados no vayan al ritmo del cual estamos acostumbrados, tanto nosotros como el paciente, que en el proceso también puede haber retrocesos como en cualquier otro proceso, por eso se debe controlar ese afán y esa expectativa que el proceso no va a ser tan rápido y eficaz como en otros casos” P1: “Tendría en cuenta sus Importancia del contexto y contextos cercanos (objetos, cultura sorda en el proceso personas, situaciones) que puedan terapéutico hacer favorable que la persona pueda estar más cómoda..." P3: “Prácticamente nulo, yo he estado trabajando para servicios de salud mental, en el hospital mental, también en institutos, y nunca me he encontrado con una Dificultades en los servicios persona que tenga como las de salud mental para apoyar capacidades para atender un caso a las personas sordas de esto, o al menos que yo he conocido. Yo creo que nosotros regionalmente no estamos preparados para atender una persona sorda” Estrategias de intervenció n P3: “Si, completamente, porque en la psicoterapia nosotros podemos ganar muchas cosas, un Percepción del espacio mejor desenvolvimiento social, psicoterapéutico como un una mejor resolución de lugar inclusivo problemas, el control emocional, el manejo de las frustración, el establecimiento de metas y objetivos..." P1: “El desarrollo de una práctica clínica, la experiencia que tengo y el contexto sociocultural, de la aceptación diferencial de la discapacidad, como esa visión que de alguna forma ve en el otro no una discapacidad si no que ve una Habilidades del terapeuta habilidad o más allá del déficit de para llevar a cabo el proceso la persona” con una persona sorda P5: "El querer ayudar, y documentarse porque uno dentro del ejercicio tiene el tiempo para instruirse antes de, entonces yo tendría el espacio y el interés para hacerlo, segundo la empatía, pienso que sin empatía no se puede hacer nada..." Estilo personal del P3: “Ninguna, sin el lenguaje no terapeuta Priorización del lenguaje de se puede y no poseo la habilidad señas en el proceso sin un intérprete, y es lo que digo, terapéutico que no considero la posibilidad de este todo tiempo en consulta” P3: “El conocimiento del lenguaje, la involucración contextual y el reconocimiento del proceso en relación con el tiempo, metas y expectativas junto al paciente” Importancia de la comunicación para realizar P5: "La comunicación es una intervención psicológica importante, buscar la forma en con una persona sorda que las personas tengan una comunicación asertiva funcional, el terapeuta debe tener un afecto plano, y los cinco sentidos en la comunicación no verbal del paciente, estar dispuesto a resolver de la manera más eficaz las preguntas que tenga el paciente" P1: “La mirada, la voz, el contacto físico, el acercamiento, el espacio” P2: “El mismo lenguaje de señas, y las gráficas, dibujos y el Estrategias alternativas para escribir” fortalecer la comunicación P3: "Primero todo lo que tiene con la persona sorda que ver con el lenguaje de señas, enriquecer los procesos terapéuticos con material visual, con herramientas creativas, que sean fácilmente comprendidas" Nota. fuente de elaboración propia Gráfica 1 Gráficas de categorías Nota. fuente de elaboración propia En el inicio de la investigación se establecieron desde el marco conceptual dos categorías y sus respectivos indicadores: Actitudes (afectivo, cognitivo y conductual) y Estrategias de Intervención. Gráfica 2. Gráficas de categorías emergentes Nota. fuente de elaboración propia Posterior a la realización de la entrevista con los diferentes profesionales de psicología y la recopilación y análisis de esta información se llegó a encontrar un nuevo indicador en la categoría de Estrategias de Intervención denominada como Estilo Personal del Terapeuta y una nueva categoría llamada Inclusión. Nubes de palabras Gráfico 3. Nube de palabras de actitudes. Nota. fuente de elaboración propia Dentro de la nube de palabras de actitudes se encontró que en el discurso de cada participante las dos palabras que más se repitieron fueron: habilidad y hacer. La palabra habilidad hace referencia a esa actitud positiva que los psicólogos tienen frente a las capacidades que ellos poseen para desempeñar una adecuada intervención con una persona sorda, es decir, cada uno es consciente que no tiene las habilidades para realizarla, sin embargo, dentro de sus experiencias y conocimientos buscarían la manera para llevarla a cabo, es decir que reconocen la motivación para buscar la manera de conseguir esa habilidad y fortalecerla en el ejercicio terapéutico con las personas sordas. La palabra hacer indica aquellos procesos, formas de actuar y alternativas con las cuales el psicólogo actuaría en una intervención psicoterapéutica con una persona sorda. Son esos recursos y herramientas no verbales de las cuales harían uso, como por ejemplo elementos tecnológicos, la escritura y material que sea visual. Gráfico 4 Nube de palabras Estrategias de intervención. Nota. fuente de elaboración propia En la nube de palabras de estrategias de intervención se encontraron las palabras: comunicación, señas y habilidad. La palabra comunicación entendida como el proceso con el cual se comprenderá aquello que relata el paciente y la manera en cómo se deberá responder a su discurso valiéndose de recursos diferentes a la expresión verbal, herramientas tales como la lengua de señas, el uso de dispositivos electrónicos, el dibujo, la escritura y entre otros posibles que pueden utilizarse como una forma de entablar una comunicación efectiva con este consultante. Señas entendiendo la importancia que en este espacio puede representar ya que como tal es la lengua base de las personas sordas, y su principal método de comunicación con otras personas por lo que cada psicólogo reconoce la relevancia que en este tipo de procesos puede tener. Por último, la habilidad se refiere a estas destrezas que como profesional se tiene para solventar las distintas dificultades que puedan presentarse en el espacio de la terapia con un consultante, demostrando de esa forma aquello que caracteriza el estilo que tengo como terapeuta, mis fortalezas y cómo ellas pueden ayudar a que el proceso sea más llevadero y se pueda lograr el objetivo principal de la terapia. Gráfico 5 Nubes de palabras Inclusión. Nota. fuente de elaboración propia Dentro de la nube de inclusión se encontraron las palabras: proceso, ayuda y necesidad. Proceso se refiere a dos diferentes situaciones. La primera es cuando se habla de que si en un proceso psicoterapéutico no se están evidenciando avances o hay retrocesos con una persona sorda no quiere decir que esto esté sucediendo porque esta sea sorda, ya que en cualquier proceso puede suceder por diferentes motivos, como las diferentes técnicas utilizadas o si de pronto no se logró un avance en la relación terapeuta-paciente. Y la segunda indica que el proceso psicoterapéutico con una persona sorda no puede esperarse los mismos resultados en el mismo tiempo que con una persona oyente, ya que hay factores que tendrán un papel importante como el tiempo en consulta, la disposición del espacio para ella y de qué manera se llevará a cabo la terapia. Ayuda y necesidad hacen referencia a qué manera los psicólogos pueden ayudar a suplir aquella necesidad de un apoyo psicológico cuando en este momento no se tienen las herramientas adecuadas para hacerlo, ya que son conscientes de que la lengua de señas es una parte fundamental para la comunicación con una persona sorda. Por ende, se tiene esta percepción de que aunque no se tienen todas las herramientas para trabajar con la persona, se logrará buscar la manera de hacerlo por medio de otros recursos de los cuales cada psicólogo considera que es mejor. Discusión El discurso encontrado en los resultados anteriormente mencionados permite evidenciar varios aspectos importantes relacionados con la atención psicológica a personas sordas. En primer lugar, con respecto a las actitudes de los participantes, estos demuestran tanto actitudes positivas, neutras y una negativa con relación a la intervención psicológica de las personas sordas. Respecto a esto Velonaki, et al. (2015) realiza una investigación en la que se demuestra la existencia de una correlación positiva entre el contacto de las enfermeras con las personas sordas y su eficacia para el cuidado de pacientes sordos, esta sugiere que la mejora de la autoeficacia de las enfermeras parece tener un impacto positivo en su comportamiento frente a estas personas. Al mismo tiempo podemos evidenciar este tipo de actitudes en los participantes y cómo sus pensamientos, sentimientos y comportamientos hablan acerca de la motivación que los participantes tienen frente a una intervención psicológica con una persona sorda, sin embargo con sentimientos de inquietud y preocupación al considerarse no capacitados para realizarla. No obstante, están dispuestos a buscar herramientas que puedan ser útiles en terapia como los recursos no verbales. La disposición es un factor importante al momento de realizar una terapia y respecto a la intervención con una persona sorda el participante 1 refiere que “…me haría sentir en esa disposición para ayudar, no me cerraría para recibirlo." Esta disposición que el psicólogo tiene con relación al ayudar en una intervención con una persona sorda puede ir arraigada a ese rol percibido del psicólogo que se describe como el promotor de bienestar de los otros, es decir, la posibilidad que el psicólogo tiene para ayudar a las personas a obtener mayores niveles de bienestar (González, et al., 2014). Por consiguiente, se puede evidenciar como los profesionales de la salud mental en un primer momento deciden realizar una intervención psicoterapéutica con una persona sorda aun siendo conscientes de que en ese momento no tienen las capacidades adecuadas para hacerlo. La capacidad de "hacer" se refiere a aquellas competencias profesionales que se definen como lo que puede hacer el profesional porque ya lo ha realizado previamente y/o porque tiene el conocimiento de lo que se puede lograr y en qué circunstancias realizar esas acciones son las adecuadas, es decir; un profesional de psicología es competente si dispone de los recursos teóricos, metodológicos y tecnológicos para realizar una intervención de manera eficiente (Ribes, 2006 citado en Piña, 2010). Contrario a esto, el participante 3 comentaba que "...como profesionales tenemos un ego importante y he encontrado cierta tendencia al no aceptar las limitaciones, siempre hay una respuesta de todo, nunca está ese reconocimiento de entender que hasta aquí llegué, hasta aquí van mis capacidades y hasta donde uno puede llegar…” Esto da una mirada también desde una perspectiva de la ética profesional de lo que se debe hacer como psicólogos y la precaución que se debe de tener respecto los instrumentos, procedimientos del diagnóstico y del tratamiento. En el artículo 36 del Código de Deontológico y Bioético del Psicólogo (2006) hace referencia a esto cuando se menciona en los deberes del psicólogo que el profesional debe de utilizar únicamente los medios diagnósticos, preventivos, de intervención y los procedimientos debidamente aceptados y reconocidos por comunidades científicas y a su vez, el comunicar al usuario las intervenciones que practicará, el debido sustento de tales intervenciones, los riesgos o efectos favorables o adversos que puedan ocurrir, su evolución, tiempo y alcance. Continuando con el participante 3, se encuentra en su discurso una actitud negativa frente a la participación de un intérprete de señas en un proceso psicoterapéutico, él menciona lo siguiente: “sinceramente creo que eso rompe la relación terapeuta paciente, interviene un montón en el rapport, en el establecimiento de empatía y todo el espacio terapéutico, a pesar de que es una muy buena posibilidad, yo lo considero como otra alternativa para otros espacios como entrevistas, evaluaciones psicológicas, pero como el espacio terapéutico no lo vería como una buena alternativa”. Chatzidamianos, et al. (2019) comentan acerca de esto cuando hacen relación a la confianza y a la balanza de poder, ya que estos dos factores son muy importantes para construir la relación entre el paciente, el intérprete y el profesional de salud; es decir, que se debe de construir en equidad, donde cada uno es tan valioso como el otro, ya que si esto no sucede, manejar la relación puede llegar a ser muy complicado. El terapeuta ciertamente puede valerse de distintas herramientas para usarse en el espacio de la terapia con una persona sorda, pero por el discurso de los psicólogos este tipo de herramientas van muy relacionadas a su experiencia y el contexto del cual viene el paciente, y entender a la discapacidad no como una limitación sino como una habilidad más allá de eso que caracteriza a la persona, como lo comenta el participante 1“El desarrollo de una práctica clínica, la experiencia que tengo y el contexto sociocultural, de la aceptación diferencial de la discapacidad, como esa visión que de alguna forma ve en el otro no una discapacidad si no que ve una habilidad o más allá del déficit de la persona”. Además, se evidencia cómo los participantes logran identificar diferentes técnicas y herramientas con las cuales ellos ya han trabajado o podrían trabajar para la accesibilidad y comunicación con las personas sordas, ya que esta es un punto fundamental para establecer una alianza terapéutica y el poder conocer a la persona que se tiene enfrente. Herramientas creativas como el uso de dibujos, escritura, tecnología y demás que pueden ser alternativas a la comunicación con estas personas diferente a la lengua de señas. Estas herramientas van ligadas entonces al estilo terapéutico que cada profesional tiene y lo caracteriza, ya que este determina su manera de llevar los procesos y las estrategias que implementará. Ese estilo hace referencia a el enfoque teórico, las experiencias y la manera de ser de cada psicólogo (Casari et al., 2017), por ende, en las estrategias de intervención se obtuvieron diferentes resultados de cómo cada uno abordaría una intervención psicológica con una persona sorda. Como por ejemplo el participante 1, sus estrategias serían “La mirada, la voz, el contacto físico, el acercamiento, el espacio”, las del participante 2 serian “El mismo lenguaje de señas, y las gráficas, dibujos y el escribir”, y las del participante 3 serían "Primero todo lo que tiene que ver con el lenguaje de señas, enriquecer los procesos terapéuticos con material visual, con herramientas creativas, que sean fácilmente comprendidas" Continuando con el constructo del estilo personal del terapeuta, este también habla acerca de cinco funciones. En los participantes se puede percibir como la función instruccional puede estar en el extremo de flexibilidad ya que con respecto a las conductas, normas y prescripción de las tareas en consulta, tienen mayor facilidad para adaptar su estilo a las necesidades de cada paciente. Con relación a la función expresiva, se pueden encontrar en el extremo de proximidad emocional ya que en sus discursos hacen referencia a esa cercanía, ese vínculo entre terapeuta y paciente (Casari et al., 2017). Continuando con la función de involucración, los participantes pueden encontrarse en el extremo de mayor grado por el compromiso que la mayoría están dispuestos a asumir al recibir en un primer momento a una persona sorda. La siguiente es la función atencional, ubicándose en el extremo de focalización de atención, ya que ellos fueron muy claros con respecto a los mecanismos de atención y capacidad receptiva frente a lo que el paciente manifestará, sobre todo en sus expresiones físicas como la gesticulación, el movimiento de sus manos, piernas, entre otras conductas que fueran observables. Y por último, se encuentra la función operativa, encontrándose en el extremo de espontaneidad, ya que se hace relación a utilizar procedimientos y técnicas espontáneas las cuales ellos consideran que serían las más adecuadas, es decir, salir de esa zona de confort y probar nuevas técnicas (Casari et al., 2017). Lo siguiente que se pudo evidenciar en el discurso en referencia a la inclusión es el apoyo nulo que los servicios de salud mental ofrecen para personas sordas, la mayoría han trabajado en ellos y han informado que en ningún momento han encontrado una persona que tenga las capacidades para atender a una persona sorda. Esto podría ser debido a que existen factores que limitan el acceso a servicios de salud mental, pues se ven implicados factores como el lenguaje de señas, la condición de la sordera, los niveles socioeconómicos, aspectos culturales y contextuales que generarían nuevas políticas para suplir completamente las necesidades de la población sorda (Coral, 2021). En este sentido, se podría discutir la importancia de la ley 1616 del 2013 y la ley 1618 del 2013 en Colombia, y la necesidad de asegurar su implementación efectiva para garantizar los derechos de las personas sordas. Y es que la dificultad de esto radica en que si bien estas leyes se encuentran vigentes en el país, no se está dando la garantía adecuada de estas, lo que genera una brecha en el apoyo de los servicios de salud que se le debería de dar a las personas sordas como dice Ramos “no existe una oferta clara y abierta de atención psicológica a esta población que facilite un acompañamiento en situaciones de la vida diaria, como sí sucede con la población oyente (2015, p. 53), Un tema que se saca a discutir es el hecho de que en las universidades se debería fomentar el entrenamiento en la lengua de señas y otras actividades que pretendan generar un ambiente más inclusivo como lo comenta el siguiente participante 2 “En las universidades tener electivas o algún tipo de materias que las personas puedan tomar de manera voluntaria para entrenarse en este tipo de lenguaje y sobre todo en el caso de psicología…”. En este sentido, es de destacarse la necesidad de que los profesionales de la salud mental estén en la capacidad de atender a personas sordas, entendiendo todo aquello que esto conlleva como el lenguaje de señas, conocimiento sobre las particularidades de esta población y de qué manera se pueda llevar la terapia de la manera más efectiva posible. Para ello es necesario la implementación de medidas para garantizar la inclusión y accesibilidad en los servicios de salud mental. Como bien describe el modelo médico social que trata Toboso y Arnau (2008, p.3) “No son las limitaciones individuales de las personas con discapacidad la causa del problema, sino las limitaciones de la sociedad para prestar los servicios apropiados y para garantizar que las necesidades de esas personas sean tenidas en cuenta dentro de la organización social”. Este mismo modelo está relacionado con el discurso dado por los participantes en el sentido en el que gran parte del problema de que no haya muchos psicólogos capacitados para atender a este tipo de población radica en el hecho de que no se le da la visibilidad y apoyo necesario que requieren, como por ejemplo el incentivar la formación en el pregrado, y de esta manera poder identificar y dar a conocer la necesidad de esta población. Esto tiene coherencia con lo que comenta Ramos (2015, p. 42) cuando dice que “no es suficiente con ajustar factores externos del servicio de atención psicológica y reconocer sus particularidades como comunidad, sino que también es vital que la academia reconozca este punto desde la formación de los psicólogos en pregrado para luego potencializarlos en estudios posteriores.” Otra cuestión que surge a partir del discurso de los participantes es las modificaciones en cuanto a los aspectos médicos ya que como dice en la ley 1090 en el artículo 2 sobre la confidencialidad “Los psicólogos tienen una obligación básica respecto a la confidencialidad de la información obtenida de las personas en el desarrollo de su trabajo como psicólogos. Revelarán tal información a los demás solo con el consentimiento de la persona o del representante legal de la persona, excepto en aquellas circunstancias particulares en que no hacerlo llevaría a un evidente daño a la persona u a otros” y es que comprometer esta información privada con la presencia de un tercero puede ser un riesgo para la respectiva privacidad del proceso, por lo que es necesario hacer una modificación en los parámetros y lineamientos que se tienen en la terapia como dice lo dice el participante 5 "Fundamental el consentimiento informado del traductor y de la persona en sí, dejando claro que va a tener conocimiento de la historia clínica porque eso me parece fundamental". Conclusiones En primer lugar, se evidencia que existen actitudes positivas, neutras y una negativa por parte de los profesionales de la salud hacia las personas sordas lo que desde el área de la salud mental puede indicar un panorama abierto a la intervención de personas sordas en un futuro y la visibilización que se le da a este tema en este campo. Fomentar escenarios de inclusión es un paso fundamental que los servicios de salud mental deben realizar para que esta población tenga mayor acceso a los servicios y esto impacte de manera positiva en su calidad de vida. Para esto se destaca la importancia de la formación en lengua de señas y cultura de la población sorda, ya que algo que da cuenta la investigación es la importancia que estos aspectos tienen al momento de realizar una intervención terapéutica con una persona sorda, tanto para tener una efectiva comunicación con el paciente como también comprender cuál es la manera adecuada de llevar a cabo una terapia psicológica. Así mismo, el establecer una relación de confianza y de atención centrada en el paciente y no en la discapacidad. En cuanto a las estrategias de intervención, se encontró que los profesionales de psicología tienen una gran capacidad para adaptar su estilo a las necesidades de cada paciente, lo que sugiere una alta flexibilidad en su enfoque terapéutico. Además, se destaca la importancia de adaptar los recursos y las técnicas utilizadas para garantizar una atención efectiva y accesible. En coherencia con lo anterior, se puede concluir que la atención psicológica a personas sordas requiere de una formación específica y una actitud positiva y abierta por parte de los profesionales de la salud para entender lo que implica realizar una terapia con una persona sorda, las particularidades que conlleva el proceso y aquellos conocimientos que son necesarios para poder llevar el proceso de la mejor manera. Dentro de las limitaciones encontradas en este ejercicio, se identificó que al no tener una acercamiento previo con la población con discapacidad auditiva, los psicólogos dieran en el discurso respuestas ligadas a suposiciones que pueden estar sesgadas, en alguna medida, por la deseabilidad social, sin embargo resulta importante comenzar a plantearse estos temas dentro de sus prácticas profesionales. La muestra de participantes pudo generar un sesgo en cuanto a los resultados que se dieron y una menor cantidad de información relevante, de manera que, al abarcar una mayor muestra, habría implicado quizás unos resultados mucho más enriquecidos y con otros temas a discutir. Se recomienda abordar en un futuro un espectro mucho más amplio de participantes en el que se pudiera contrastar la información y experiencias de muchos más psicólogos de manera que la información pueda indicar muchos más temas y discusiones que puedan ser interesantes. Así mismo, conocer cuál es el punto de vista de las personas sordas sobre la atención psicológica a la luz de su experiencia y de qué aspectos positivos y negativos se han dado cuenta a partir de este proceso e incluir psicólogos que sí hayan tenido un procesos psicoterapéutico con pacientes sordos. Referencias. Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia. (2022). Documento de sistematización de la Iniciativa de Cooperación Triangular para la promoción de la inclusión social de personas sordas en Colombia, España y Paraguay. https://www.apccolombia.gov.co/sites/default/files/2022-06/Roa%20%282022%29%20I NICIATIVA%20PARA%20LA%20INCLUSI%C3%93N%20DE%20PERSONAS%20S ORDAS.pdf Araoz S. (2010) Inclusión social: un propósito nacional para Colombia. Documentos de investigación - Economía. http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.2011256 Bados, A. (2008). La intervención psicológica: características y modelos. Universidad de Barcelona. http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/4963/1/IPCS%20caracter%C3%ADsticas%2 0y%20modelos.pdf Bartlett, S. (2017). Disabled or Deaf? Investigating mental health clinicians’ knowledge of and attitude towards Deafness as a culture, International Journal of Culture and Mental Health. 11(4), 437-446. https://doi.org/10.1080/17542863.2017.1409779 Barranco, S., Ventura, P. E. y Coronado, P. (2016). Estrategias de comunicación de los profesionales de enfermería con personas sordas o ciegas. Index de Enfermería, 25(4), 253-257. http://dx.doi.org/10.15517/revenf.v0i21.3659 Bernstein, D.A. y Nietzel, M.T. (1988). Introducción a la psicología clínica. McGraw-Hill. (Original de 1980). http://www.biblioteca.cij.gob.mx/Archivos/Materiales_de_consulta/Drogas_de_Abuso/Ar ticulos/IntroduccionPsicologiaClinica.pdf Cabral, L., Muhr, K.y Savageau, J. (2012). Perspectives of People Who Are Deaf and Hard of Hearing on Mental Health, Recovery, and Peer Support. Community Ment Health J. 49, 649–657. https://doi.org/10.1007/s10597-012-9569-z Campos, V. y Cartes, R. (2019). Estado actual de la atención sanitaria de personas con discapacidad auditiva y visual: una revisión breve. Revista Médica de Chile, 147(5), 634-642. https://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872019000500634 Campos, V., Cartes, R. y Luengo, L. (2020). Chilean Health Professionals’ Attitudes Towards Deafness: A Cross-Sectional Study. Pesquisa Brasileira em Odontopediatria e Clínica Integrada, 20:e0020. https://doi.org/10.1590/pboci.2020.087 Carrascosa, J. (2015). LA DISCAPACIDAD AUDITIVA. PRINCIPALES MODELOS Y AYUDAS TÉCNICAS PARA LA INTERVENCIÓN. Revista Internacional de apoyo a la inclusión, logopedia, sociedad y multiculturalidad, 1(2),101-113. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=574661395002 Carterette, E. y Friedman M. (1982). Manual de Percepción. Raíces Históricas y Filosóficas. Editorial Trillas. Casari, L. M., Ison, M. y Gómez, B. (2018). Estilo personal del terapeuta: Estado actual (1998-2017). Revista Argentina de Clínica Psicológica, 27(3). http://dx.doi.org/10.24205/03276716.2018.1082 Casas, D., Linares, M., Lemos, M., Restrepo, A. (2009). Depresión y ansiedad en personas con deficiencia auditiva: revisión de literatura. Revista Virtual Universidad Católica del Norte, 28. https://revistavirtual.ucn.edu.co/index.php/RevistaUCN/article/view/91/185 Chatzidamianos, G. (2019). Clinical communication and the ‘triangle of care’ in mental health and deafness: Sign language interpreters’ perspectives. Patient Education and Counseling, 102(11), 2010-2015. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0738399119302009 Código Deontológico y Bioético y otras disposiciones. Ley 1090 de 2006. 6 de septiembre de 2004 (Colombia). Colegio Oficial de Psicólogos (1998). El perfil del psicólogo clínico y de la salud. Papeles del Psicólogo, 69, 4-23. Cooper, A. E., Rose, J. y Mason, O. (2004). Medición de las actitudes de los profesionales de servicios humanos hacia la sordera. Anales estadounidenses de sordos. 148(5), 385–389. Coral, L. D. (2021). Accesibilidad de las personas sordas a servicios de salud mental. https://repository.unicatolica.edu.co/bitstream/handle/20.500.12237/2108/ACCESIBILID AD_PERSONAS_SORDAS_SERVICIOS_SALUD_MENTAL.pdf?sequence=1&isAllo wed=y Correa, D. M., Abarca, N. A., Baños, C. A. y Analuisa S. G. (2019). Actitud y aptitud en el proceso del aprendizaje. Escuela Superior Politécnica de Chimborazo del Ecuador https://www.eumed.net/rev/atlante/2019/06/actitud-aptitud-aprendizaje.html Costa, L. y Silva, N. (2012), Desenvolvendo atitudes, conhecimentos e habilidades dos estudantes de medicina na atenção em saúde de pessoas surdas. Interface (Botucatu), (16) 1107-1117. https://www.scielosp.org/article/icse/2012.v16n43/1107-1117/#ModalArticles Flores, M. C., Cruz, M., Guajardo -Ramos, E. y Moreno, A. J. (2022). Percepción de inclusión educativa y atención a la salud de personas sordas en México. Revista ConCiencia EPG, 7(2), 16 - 29. García, A. M., y Conceiro, A. (2021). Barreras de comunicación: experiencia de la persona sorda en la unidad de urgencias. Index de Enfermería, 30(1-2), 14-18. .http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1132-12962021000100005&ln g=es&tlng=es. Giron, C. E., Roldan, W. S. y Sánchez, A. M. (2020). Percepción de personas en condición de discapacidad y sus cuidadores en torno a la accesibilidad, disponibilidad y calidad de servicios de salud en consulta externa de hospitales de la red pública de bogotá d.c. universidad de ciencias aplicadas y ambientales https://repository.udca.edu.co/bitstream/handle/11158/3861/1.%20TRABAJO%20DE%2 0GRADO.pdf?sequence=1&isAllowed=y González, M., González, I, y Vicencio, K. (2014). Descripción del rol autopercibido del psicólogo y sus implicancias en los procesos de formación de pregrado. Psicoperspectivas, 13(1), 108-120. https://dx.doi.org/10.5027/psicoperspectivas-Vol13-Issue1-fulltext-296 Hernández, R., Fernández, C. y Baptista, P. (2014). Metodología de la investigación. McGRAW-HILL / INTERAMERICANA EDITORES, S.A. https://www.uca.ac.cr/wp-content/uploads/2017/10/Investigacion.pdf Hoover, J. y Marín, F. (2012). La comunicación desde la lectura del lenguaje gestual en jóvenes en situación de discapacidad auditiva. Revista Hacia la Promoción de la Salud, 17(2),110-124. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=309126826008 INSOR, (2018). De la garantía a la realización del derecho a la salud en las personas sordas: análisis de dificultades y oportunidades. Mineducacion. http://www.insor.gov.co/observatorio/download/garantia_realizacion_der_salud_per_sord as.pdf Ley 982 de 2005. Por la cual se establecen normas tendientes a la equiparación de oportunidades para las personas sordas y sordociegas y se dictan otras disposiciones. 2 de agosto de 2005 D.O. No. 45.995. Ley 1616 de 2013. Por medio de la cual se expide la ley de Salud Mental y se dictan otras disposiciones. 21 de enero de 2013 D.O. No. 48.680. Ley 1618 de 2013. Por medio de la cual se establecen las disposiciones para garantizar el pleno ejercicio de los derechos de las personas con discapacidad. 27 de febrero de 2013 D.O. No. 48.717. Liddicoat, A. J. (2008) Pedagogical Practice for Integrating the Intercultural in Language Teaching and Learning, Japanese Studies, 28(3), 277-290. https://doi.org/10.1080/10371390802446844 Maio, G. R., y Haddock, G. (2010). The Psychology of Attitudes and Attitude Change. London: SAGE Publications Ltd. https://dx.doi.org/10.4135/9781446214299. Ministerio de Salud y Protección Social. (2020). Boletines Poblacionales: Personas con Discapacidad -PCD Oficina de Promoción Social I-2020. Minsalud. https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/DE/PS/boletines-pob lacionales-personas-discapacidadI-2020.pdf Monje, C. A. (2011). Metodología de la investigación cuantitativa y cualitativa - Guía didáctica. Universidad surcolombiana https://www.uv.mx/rmipe/files/2017/02/Guia-didactica-metodologia-de-la-investigacion. pdf Muñoz, P., Garcia, R., Bonilla, M., Millan, R., Lasso, C. I. y Lopez, L. (2020). Discapacidad y TIC: estrategias de equidad, participación e inclusión. Universidad Santiago de Cali. https://www.researchgate.net/profile/Patricia-Munoz-Borja/publication/342476766_Disab ility_and_ICT_equity_participation_and_inclusion_strategies_estrategias_de_equidad_pa rticipacion_e_inclusion/links/5ef6129c299bf18816e8395c/Disability-and-ICT-equity-part icipation-and-inclusion-strategies-estrategias-de-equidad-participacion-e-inclusion.pdf#p age=122 Naciones Unidas. (2014). Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad. https://www.ohchr.org/sites/default/files/Documents/Publications/CRPD_TrainingGuide_ PTS19_sp.pdf National Association of the Deaf. (2003). Mental Health Services. https://www.nad.org/resources/health-care-and-mental-health-services/mental-health-serv ices/ Organización Mundial de la Salud. (17 de junio de 2022). Salud mental: fortalecer nuestra respuesta. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-strengthening-our-res ponse Piña, J. A., (2010). EL ROL DEL PSICÓLOGO EN EL ÁMBITO DE LA SALUD: DE LAS FUNCIONES A LAS COMPETENCIAS PROFESIONALES. Enseñanza e Investigación en Psicología, 15(2), 233-255. https://www.redalyc.org/pdf/292/29215980001.pdf Ramos, C. (2015). Atención psicológica para personas sordas: Una aproximación a la comprensión de sus necesidades. https://intellectum.unisabana.edu.co/bitstream/handle/10818/17431/Cinthya%20Jhoana% 20Ramos%20Cortes%20%20%28tesis%29.pdf?sequence=1&isAllowed=y Sabucedo, J. M. y Morales J. F. (2015). Psicología Social, Cap. 7 – Actitudes: concepto, estructura y medición. Steinberg A.G, Wiggins E. A, Barmada C. H, Sullivan VJ. (2002). Deaf women: experiences and perceptions of healthcare system access. J Womens Health (Larchmt). (8), 729-741. https://doi.org/10.1089/15409990260363689 Toboso, M., y Arnau, M. S. (2008). La discapacidad dentro del enfoque de capacidades y funcionamientos de Amartya Sen. Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, 10(20), 64-94. https://www.redalyc.org/pdf/282/28212043004.pdf United Disabilities Services Foundation (7 de mayo de2022). The Significance of Mental Health and People with Disabilities. https://udservices.org/mental-health-and-people-with-disabilities/ Velonaki, V.S, Kampouroglou, G., Velonaki, M., Dimakopoulou, K., Sourtzi, P. y Kalokerinou, A. (2015). Nurses' knowledge, attitudes and behavior toward Deaf patients, Disability and Health Journal. 8(1),109-17. https://doi.org/10.1016/j.dhjo.2014.08.005
0
Puede agregar este documento a su colección de estudio (s)
Iniciar sesión Disponible sólo para usuarios autorizadosPuede agregar este documento a su lista guardada
Iniciar sesión Disponible sólo para usuarios autorizados(Para quejas, use otra forma )