FILOSOFÍA DE LA NATURALEZA - “Filosofía de la naturaleza” es un termino ancestral; a los filósofos presocráticos se les consideraba los primeros filósofos de la naturaleza, pues ya llevaron a cabo una reflexión crítica de la misma. De esta manera, entendemos que la reflexión crítica de la naturaleza se relaciona con el origen de la filosofía misma. - Últimamente es muy común hablar de filosofía de la ciencia, pero muy poco de filosofía de la naturaleza. Desde hace unos siglos, se considera que quienes se hacen estas preguntas sobre la naturaleza ya no son los filósofos sino los científicos; las grandes preguntas ontológicas sobre la estructura del mundo natural ya no pertenecen a los filósofos y si a los científicos. Por ejemplo, la típica pregunta de la filosofía presocrática (¿Cuál es el principio que rige la totalidad de lo existente?¿el agua?¿el fuego?) ahora le responde la física elemental (que hoy no contesta que los elementos últimos de la realidad son las partículas elementales). Por otro lado, la pregunta sobre la vida que ya se hacía Aristóteles (¿En qué sentido podemos decir que un ser vivo es diferente a un objeto artificial?) ahora es materia de estudio de la biología. La filosofía en todo caso deberá tratar de comprender cómo se hacen los científicos esas preguntas y cómo responden a ellas: cual es el método científico, cómo podemos distinguir las ciencias de las pseudociencias… - Esta ruptura entre la filosofía y los estudios naturales en realidad se impone en el siglo XIX, pues, aunque no lo parezca hasta ese momento el estudio de las humanidades y de las ciencias estaban fuertemente ligados: el papel de la naturaleza en los presocráticos, la importancia de la geometría en Platón, Aristóteles como fundador de la biología, los estudios matemáticos de Descartes, las discusiones de Kant con los newtonianos de su época, etc. Uno de los primeros autores que no se concibe a sí mismo como “filosofo de la naturaleza” sino como “naturalista” será Darwin, de mediados del siglo XIX -y, aun así, citaba continuamente a filósofos en “El origen de las especies”-. - A mediados del XIX empieza a producirse esa separación entre la filosofía y las ciencias naturales; estas últimas comienzan a multiplicarse, y al ser cada vez más especializadas, era más difícil abarcarlo todo. No es hasta finales del siglo XX cunado se toma la decisión institucional/política de separar la educación en ciencias y humanidades- hasta ese momento era sentido común que un futuro médico tenía que tener conocimientos filosóficos-. Esta decisión se confirma definitivamente en el terreno de la filosofía con la fundación de la filosofía de la ciencia a principios del siglo XX. Nacerá un movimiento, el neopositivista, que se funda bajo el lema de que la filosofía de la ciencia no tiene que hacer metafísica: la metafísica es parte del pasado y debemos abandonar todas las preguntas acerca del mundo para limitarnos a estudiar lo que hacen los científicos. Así nace la filosofía de la ciencia, con un enfoque epistemológico: habla de cómo la ciencia conoce y explica el mundo. Sin embargo, en las últimas décadas esta visión de abandono se ha puesto en cuestión, y estamos asistiendo a un momento de auge y expansión de la filosofía de la naturaleza; se está comenzando a entender que la filosofía no puede renunciar a hacer una ontología basada en los resultados de las propias ciencias naturales (por ejemplo, a la pregunta ¿qué es la vida? No dan respuesta los biólogos, pero sólo puede responderla un filósofo teniendo conocimiento detallado de lo que la biología sabe sobre la vida). TEMA 1. EL COSMOS GRIEGO - Suele asumirse que el origen de la filosofía surge en Grecia, se suele asumir que el lenguaje, la aparición de este fue necesario para el nacimiento de la misma filosofía. - Esta primera tesis como condición necesaria es rebatida o puesta en cuestión por autores como Feyerabend con obras como “Filosofía de la Naturaleza”. Este defiende que encontramos una filosofía de la naturaleza en el arte paleolítico, en el que la única forma de pensar de forma abstracta era reduciendo los principios a su argé, lo cual lo podemos conseguir viendo con atención la historia del arte. - El arte más realista fue anterior al arte esquemático, siendo esto algo que se pensaba como al revés, pero de aquí surge la pregunta de cómo se dio esa involución. Esto lo interpreta Feyerabend diciendo que ahí está el origen de la filosofía de la naturaleza (FDLN), estas representaciones no son algo infantil, sino abstracciones de los detalles para quedarse con los elementos más esenciales, encontrándose con que la repetición de un mismo modelo valía para representar una misma cosa. - Se nos enseña una abstracción filosófica mediante la visualización, permitiendo así decir más que con el lenguaje, aunque este mediante la escritura permitiera dar una interpretación objetiva compartida a todos. - En Jonia se contrapone a otra forma de representar la realidad, pues se da una transición del mythos al logos, la cual se caracteriza por: 1. La dualidad entre lo natural y lo sobrenatural, dándose la desaparición de cualquier elemento sobrenatural; esta distinción es una proyección presentista, pues la forma de usar el mito es lo que cambia, usándose la forma antropomórfica para explicar las cosas no se busca la relación racional con dichos personajes divinos y es una vez se da esa transición que estos desaparecen. 2. Dualidad entre azar y necesidad. - La sobrenaturalidad que desaparece es esa proyección del Dios humano que interviene constantemente en el mundo. Ese cambio se da con todas las teorías que presentan los presocráticos, que tratan de reducir la realidad de lo aparente, que cuya relación se da con un argé material, aunque este mismo no sea aparente y que sin embargo es lo que da forma a la realidad. - En este caso lo natural se opone a varias cosas: - Lo sobrenatural. - Al azar. - La apariencia. - A lo contingente, aquello que deciden los seres humanos. - A lo artificial, entendido como aquello creado por el ser humano. - Los presocráticos son llamados los filósofos de la naturaleza porque hablan de la naturaleza como algo distinto de los Dioses, de la creación humana siendo conceptualizado por primera vez. - Ahora bien, qué diferencia este tipo de filosofía de otras, para ello debemos irnos al origen de la filosofía y del milagro griego, viendo cómo se produjo: 1. El comercio, fue un aspecto fundamental en el desarrollo del pensamiento crítico, pues suponía una contraste de multitud de cosmologías distintas constantemente. Aunque esto también se desarrolló en Mesopotamia o en Egipto en estos sitios no se dio dicho cambio, no siendo así el único factor necesario. 2. La religión, pues no había un código o fuente de normas escritas que seguir, sino que estas eran creadas por los propios miembros de la sociedad griega al ser una religión de transmisión oral. 3. El sitio geográfico, pues nació en un sitio en el cual se practicaba la ionomía, es decir, la igualdad ante la ley, lo que impedía la existencia de esclavos. 4. Pensamiento crítico, pues desde el punto de vista epistemológico el hecho de poder discutir sobre un mismo tema de manera horizontal permitió el desarrollo de este, permitiendo que cualquiera pudiera participar en un dialogo críticamente. - Así es como se desarrolló el método filosófico que permitía buscar la verdad y ver quien tenía razón. Además, ontológicamente el poder pensar a pesar de las diferencias de la diversidad tan inmensa todos eran iguales ante la ley, posibilitándose un diálogo en el que no hubiera nadie por encima de otro. - En los presocráticos encontramos que lo que diferencia lo artificial de lo natural, lo que da cuenta de esto es un principio intrínseco de sí mismo, estas explicaciones obligatoriamente tienen que venir de un principio intrínseco de la misma cosa; dicho principio explicativo tiene que ser: - Inmanente. - Intrínseco de sí mismo - Esto fue hecho por primera vez por los presocráticos y da cuenta de qué es la naturaleza (a nivel ontológico), y es que la naturaleza es dos cosas: - Es filosofía - Es crítica - Pues como ya hemos dicho se da entre iguales y sobre los argumentos no sobre quien los dice, porque se da la condición de iguales y eso está fundado en la capacidad de confianza en los demás y sus argumentos, teniendo así estos una consideración y dando confianza a la razón. - Así surge otra cuestión, la de la generalidad de los enunciados, pues por primera vez refieren a la totalidad de las cosas, no hay nada que sea ajeno a la tesis de Tales, pues según el todo está compuesto de agua, y es que esos juicios totalizadores no se habían dado antes. Esto no significa que todo sea igual, sino que hay un sentido fundamental (común a todas las cosas) que no niega la diferencia de toda las cosas, sino que dice que en algún sentido todo es igual. - A partir de ese momento, Platón y algunos presocráticos hacen una división en la naturaleza, el cielo y la tierra; esa diferencia les parecía tan evidente porque no podían interferir o interactuar con ello y solo podían especular sobre el cielo; además, los objetos celestes ya desde que los egipcios tienen registros escritos estos no cambian, mientras que otros objetos que habitan en la tierra están sujetos a la generación y destrucción, algo que los astros no. También se da una predicción del movimiento de los astros, pues siempre tienen el mismo, lo cual sirvió para desarrollar cosas como los calendarios mediante las fases de la luna o el movimiento del sol. - Había también un gran interés político en el desarrollo de la astronomía para obtener una ventaja sobre el resto de los Estados, lo cual provocó que junto al desarrollo de la FDLN tuviera una gran relevancia en los siglos IV-III a.C. - El texto de Platón resume cómo existían astrónomos en Alejandría que elaboraban cartas astronómicas (donde anotaban la posición de las estrellas cada día, y, por otro lado, filósofos intentando descubrir la verdadera naturaleza de los cielos. En este texto, Sócrates comienza sospechando de esos astrónomos que analizan el cielo con fines prácticos, pero su interlocutor le va convenciendo de que la astronomía es valiosa y facilitará hacer una filosofía de los cielos. “–Probablemente, en cuanto a mí, Sócrates, dado que me has reprochado que alabara la astronomía de un modo vulgar, ahora la elogiaré de una forma que tú compartirás. Me parece, en efecto, que es evidente para cualquiera que la astronomía obliga al alma a mirar hacia arriba 1 y la conduce desde las cosas de aquí a las de allí a lo alto. — […] das la impresión de creer que, si alguien levantara la cabeza para contemplar los bordados del techo, al observarlos estaría considerándolo con la inteligencia, no con los ojos. Tal vez tú pienses bien y yo tontamente; pues por mi parte no puedo concebir otro estudio que haga que el alma mire hacia arriba que aquel que trata con lo que es y lo invisible. Pero si alguien intenta instruirse acerca de cosas sensibles, ya sea mirando hacia arriba con la boca abierta o hacia abajo con la boca cerrada, afirmo que no ha de aprender nada, pues no obtendrá ciencia de esas cosas, y el alma no mirará hacia arriba sino hacia abajo, aunque se estudie nadando de espaldas, en tierra o en mar.” “-Pero ¿de qué modo dices, en lugar del actual, que se debe aprender astronomía, si es que estudiarla nos ha de ser ventajoso con respecto a lo que decimos? -De este modo. Estos bordados que hay en el cielo están bordados en lo visible, y aunque sean los más bellos y perfectos de su índole, les falta mucho en relación con los verdaderos, así como de los movimientos con que, según el verdadero número y las verdaderas figuras, se mueven la rapidez real y la lentitud real, en relación una con otra, y moviendo lo que hay en ellas; movimientos que son aprehensibles por la razón y por el pensamiento, mas no por la vista. 4 […] -Es necesario, entonces, servirse de los bordados que hay en el cielo como ejemplos para el estudio de los otros, en cierto modo como si se hallaran dibujos que sobresalieran por lo excelentemente trazados y bien trabajados por Dédalo o algún otro artesano o pintor: al verlos, un experto en geometría consideraría que son sin duda muy bellos en cuanto a su ejecución, pero que sería ridículo examinarlos con un esfuerzo serio para captar en ellos la verdad de lo igual, de lo doble y de cualquier otra relación.” “—¿Y no crees que el verdadero astrónomo se atendrá a lo mismo al observar los movimientos de los astros? Considerará que el artesano del cielo y de cuanto hay en él ha dispuesto todo con la máxima belleza con que es posible constituir tales obras. Pero en cuanto a las relaciones del día con la noche, del día y la noche con el mes, y del mes con el año, y de los demás astros respecto de estas cosas y entre sí, ¿no te parece que considerará absurdo creer que transcurren siempre del mismo modo sin variar nunca, aun cuando posean cuerpo y sean visibles, y tratar de encontrar en ellos por todos los medios la verdad? […] —Entonces nos serviremos de problemas en astronomía, como lo hicimos en geometría, pero abandonaremos el cielo estrellado, si queremos tratar a la astronomía de modo de volver, de inútil, útil, lo que de inteligente hay por naturaleza en el alma. —Es una tarea muchas veces mayor que la del que ahora practica astronomía la que le prescribes.” [Rep. VII, 528e-529c] - El estudio de lo sensible es una vía para lo inteligible pero no podemos quedarnos ahí, pues la realidad no radica solo en eso, de ahí nace esa diferencia entre la astronomía teórica y al descriptiva, la primera no quedándose en ese plano sensible, sin ir más allá, desarrollándose un debate entre las mismas: - Astronomía teórica: es la que van a desarrollar los discípulos de Platón y va a tratar de dar cuenta de los movimientos y la disposición de los cuerpos celestes apelando a la verdadera disposición y los verdaderos movimientos de los cuerpos celestes que no vemos. Es decir, ver un mundo nuevo que no vemos y que va a dar cuenta del aparente movimiento de los cuerpos celestes. - Trata de descubrir la verdadera forma geométrico y el verdadero movimiento que está detrás de esa astronomía aparente. - Astronomía descriptiva: es la descripción minuciosa, exacta de los cuerpos que encontramos en le universo, la cual se sigue haciendo en la actualidad, y que nació antes de la filosofía y que ya tenían mesopotámicos y egipcios. - Cosmología: trata de comprender la lógica del cosmos, que trata explicar por qué los movimientos celestes son como son o porque los astros son como son. Es una pregunta por el por qué, y es una pregunta distinta a las otras. ASTRONOMÍA DESCRIPTIVA / OBSERVACIONAL. Los fenómenos astronómicos tenían muchísima presencia en la Antigua Grecia, pues sin ningún tipo de contaminación lumínica, podían observar el cielo estrellado a la perfección cada noche. Además, sabemos que los griegos observaban exactamente el mismo cielo que podemos ver nosotros desde España, pues ambos territorios se encuentran en una latitud muy similar. Debemos ponernos en la mirada de un griego para intentar analizar los problemas que se les presentaban al observar el cielo. Esos problemas fueron: A. ¿Cómo se comportan las estrellas? Los griegos hablarán de “estrellas fijas”: las constelaciones se mueven, pero la posición de cada estrella respecto a las demás no cambia. Al hecho de que su posición no cambia, lo llamamos hoy “distancia angular”: la distancia angular entre las estrellas no cambia, a pesar de que los astros se mueven. El ángulo incluso lo podemos medir con nuestras manos, por lo que no necesitaron nada sofisticado para saber que las distancias angulares no varían. El hecho de que las distancias angulares sean siempre las mismas nos permite crear constelaciones, uniendo las estrellas que más brillan e imaginando que forman dibujos – normalmente relacionados con dioses del Olimpo–. Entendieron que la totalidad de las estrellas se mueven cada día de la misma manera –lo cual les servía para orientarse–: hablamos de estrellas “fijas” porque no cambian de posición respecto 8 a las demás, pero también porque parecen estar fijadas/pegadas a una esfera, a una bóveda; por ello, los griegos –y los contemporáneos– hablan de “esfera celeste”. No sólo su posición no cambia y parecen estar fijadas a una esfera celeste, sino que además se mueven describiendo círculos paralelos –que hoy sabemos que son paralelos en torno al ecuador–. Encontramos así tres tipos de estrellas: las circumpolares, aquellas que observamos todos los días del año por estar más cerca del Polo Norte (Osa Mayor, Osa Menor, etc.); las estacionales, cuya observabilidad1qa depende de en qué posición esté la Tierra respecto al Sol, y por tanto solo las vemos en determinadas estaciones del año; y aquellas estrellas que no vemos nunca, las del hemisferio sur. Los griegos entendieron que, además de moverse conjuntamente, las estrellas parecían moverse siempre en la misma dirección: de este a oeste. A ese movimiento lo llamaron “movimiento retrógrado” –retrógrado, “hacia atrás”, porque para ellos el movimiento natural era el movimiento anual del Sol, de oeste a este–. En resumen: - Las estrellas parecen fijas y las distancias angulares no cambian. - Parecen moverse cada día de la misma manera, y parecen estar fijadas a una esfera celeste. - Se mueven describiendo círculos paralelos (al ecuador). - Su movimiento parece uniforme a simple vista –parecen moverse todas a la misma velocidad–. - Toman el sentido de este a oeste o “movimiento retrógrado”. B. ¿Cómo se comporta el Sol? Como sabemos, el Sol tiene dos grandes movimientos: el movimiento diurno y el movimiento anual. Con respecto al movimiento diurno, cada día el Sol sale por el este, se pone por el oeste, y parece moverse también en círculo. Con respecto al movimiento anual, la trayectoria que sigue el Sol de oeste a este (para los griegos, el movimiento “natural”) se llama la “eclíptica” → Si nos fijamos en la posición del Sol en el mismo momento del día todos los días del año, la posición del Sol varía (p.ej. no se pone el sol a la misma hora en todas las estaciones): si unimos todas esas posiciones, encontramos una trayectoria circular a la que llamamos “eclíptica” y que va en dirección contraria al movimiento diurno. Para calcular la posición del Sol y observar cómo cambia, la relacionamos con la posición de las estrellas, de las constelaciones. Aquí encontramos la primera anomalía, la anomalía zodiacal: si dibujamos las constelaciones en un círculo, y desde una perspectiva geocéntrica, calculamos cuánto tiempo tarda el Sol en recorrer los segmentos ese círculo –pasando por cada constelación–, vemos que la velocidad no es constante: el Sol no tiene la misma velocidad (no tarda lo mismo) de enero a marzo que de marzo a junio → la velocidad del paso del Sol por la eclíptica no es uniforme. No solo eso, sino que parece que la eclíptica no es tan circular como pensábamos: si bien en algunos momentos el Sol está pegado a la eclíptica, en otros momentos el Sol parece alejarse de ese círculo imaginario (véase imagen anterior). Mientras que la anomalía zodiacal era anomalía por no ser uniforme –no era siempre igual, no se acerca a lo eterno e inmutable–, esta última cuestión para los griegos también será una anomalía, pues en la filosofía platónica el círculo es la forma geométrica perfecta. Hasta ahora, las estrellas representaban para Platón y sus discípulos la perfección, pero el Sol y su movimiento empezaban a dar problemas: a pesar de encontrarnos en la astronomía observacional o descriptiva, lo cierto es que llamarlo anomalía es un juicio de valor. C. ¿Cómo se comportan los planetas? Los mayores problemas para los griegos vendrán de la mano de los planetas; la propia palabra “planeta” en griego significa “vagabundo”, pues entendían que los planetas vagaban errantes por el universo. Hablaremos de los cinco planetas visibles: Mercurio, Venus, Marte, Saturno y Júpiter, los que se pueden ver a simple vista. A pesar de ser luces en el cielo, a los planetas no los llamaron estrellas porque su movimiento no se regía por el principio de uniformidad como sí ocurría con éstas últimas. A este movimiento no uniforme causado por movimientos de retrogradación lo llamaron “anomalía helíaca”, anomalía que sólo tienen los planetas: el movimiento de las estrellas es perfecto, y el movimiento del Sol también –salvo el hecho de que la velocidad anual del Sol no es siempre igual–. La anomalía helíaca era demasiado evidente como para no ser tenida en cuenta. Cabe destacar que los planetas también sufren una anomalía zodiacal porque su velocidad tampoco es constante. Todo lo explicado anteriormente (A., B., C.) es lo que contiene la astronomía observacional. Platón, a pesar de no tener conocimientos profundos sobre astronomía, era consciente de que los movimientos del cielo no eran perfectos, por muy bonitos que fueran los bordados del cielo. Como leíamos en el fragmento de la República, Platón entendió que para poder encontrar la perfección del cielo y estudiarlo como es debido tenemos que abandonar el cielo: no podemos conformarnos con la observación de los movimientos aparentes, sino que debemos acudir al logos y observar el cielo con el alma. De esta manera entenderemos qué hay detrás de estas aparentes anomalías, que obligatoriamente deben ser “aparentes”, pues los cuerpos celestes tienen que ser perfectos, no puede ser que retrograden o que su velocidad no sea constante. Solo así podremos fundar una nueva astronomía, elaborada por filósofos; para elaborar esa nueva astronomía, utilizaremos el lenguaje de las matemáticas. En definitiva, la tarea de la filosofía en general y de la astronomía en particular no debe limitarse a observar el cielo sino comprenderlo de tal manera que alcancemos el conocimiento verdadero. Sí será 10 importante observar el cielo, pues en él encontramos la huella de lo inteligible, pero no debemos quedarnos en la mera observación, sino que debemos intentar comprender cuál es orden racional, cuál es el orden que imprimió el Demiurgo: ¿qué había en la inteligencia del Demiurgo cuando concibió el universo que observamos desordenadamente mediante nuestros sentidos? El descubrimiento de ese orden debe estar guiado por grandes principios: lo perfecto, lo bello y lo bueno, que en Platón son la misma cosa. Ejemplo → los movimientos tienen que ser perfectos, es decir, según la filosofía platónica, circulares. Por ser perfectos, su velocidad debe ser siempre constante, pues una velocidad variable no se acerca a lo eterno e inmutable; si el movimiento varía, entonces no puede haber movimiento. Si llegamos a encontrar ese orden perfecto, entonces ahí encontraremos la belleza: las constelaciones son muy bonitas, pero no son absolutamente bellas porque al observarlas no encontramos la perfección. Lo verdaderamente bello sería un conjunto de círculos. Todo ello sería a su vez lo más bueno, pues en suma perfección ha sido concebido por el Demiurgo, el ser más perfecto, más bondadoso y bello que podamos concebir; el universo, que es su obra, debe tener las mismas cualidades. El mejor lenguaje que puede describir esas relaciones invariantes, que vuelve lo cambiante eterno e inmutable, son las matemáticas. Todo filósofo que aspire a hacer astronomía teórica, que quiera dar cuenta del cielo, debe hacerlo conforme a todos estos principios que encontramos en el Timeo: 1. Todos los cuerpos celestes, incluida la Tierra, tienen que tener la forma tridimensional más perfecta: la esfera. El propio universo entero es esférico, tiene que serlo, pues sólo así ha podido ser creado por el Demiurgo. 2. Si el universo es esférico, eso significa que es finito, que tiene límites. A su vez, eso implica que no hay otros universos, pues nada hay fuera de este; este ha sido el único que ha creado el Demiurgo, y en su centro se encuentra la Tierra. 3. En tanto que los cuerpos celestes parecen moverse, entonces deben moverse en círculos, pues sólo esa trayectoria es perfecta. Hasta Kepler no se postuló que este movimiento no era circular sino elíptico. 4. La velocidad angular de ese movimiento debe ser constante, siempre igual. 5. El sentido del movimiento debe ser siempre el mismo. Estos principios se van a mantener a lo largo de toda la tradición platónica. Eudoxo (c.a. 390 a. C.-c.a. 337 a. C.), discípulo de Platón, precisamente intentará elaborar una explicación que cumpla todos los requisitos que estableció su maestro. En la teoría planetaria de Eudoxo observamos un intento de “salvar las apariencias”: con esta expresión, nos referimos a volver lo aparente, verdaderamente aparente (si el movimiento de Marte parece retrogradar, entonces es que realmente sólo lo parece, pero no retrograda verdaderamente). Simplicio más adelante afirmó que el objetivo de cualquier astronomía platónica debía ser establecer cuáles son los movimientos circulares, uniformes y en definitiva perfectamente regulares que conviene tomar como hipótesis a fin de salvar las apariencias presentadas por los planetas. En otras palabras, el objetivo era conocer la estructura del cielo (gobernada por los principios platónicos) que existe realmente y que permita dar cuenta del movimiento aparente de los astros (en particular de los planetas que daban más problemas). Eudoxo intentó llevar a cabo esta labor; decide abandonar la Academia, pues allí nadie tiene conocimientos sólidos de astronomía, y marcha a Egipto durante una década a estudiar con los astrónomos. A pesar de que Platón desprecia a estos astrónomos y a su labor, Eudoxo entendió que primero debía observar bien el cielo para después postular una hipótesis que salve las apariencias. El modelo de Eudoxo intenta explicar el movimiento aparente de los cuerpos celestes mediante un sistema de esferas concéntricas en rotación. Con la Tierra en el centro, Eudoxo creó un sistema de esferas que permitían a los planetas y al Sol girar alrededor de la Tierra con un movimiento perfecto, circular. En el verdadero mundo, Marte ni siquiera se mueve, sino que lo que se mueve es su esfera siguiendo una trayectoria circular. El universo es un conjunto de esferas en rotación que rotan alrededor de la Tierra; los planetas están pegados a algunas de estas esferas. Por su posición, por cómo están las esferas conectadas entre ellas, aparentemente observamos que los planetas se mueven irregularmente, vagando por el universo, pero ni siquiera se mueven: lo que se mueven son unas esferas perfectas que rotan alrededor de un centro simétrico que es la Tierra. Desplazando los ejes de las esferas, e introduciendo en su sistema tantas esferas como necesitó, fue capaz de dar cuenta del movimiento de todos los planetas. Las esferas que mueven la rotación de los planetas son esferas vacías, mientras que hay esferas llenas como las de los propios planetas. Este modelo daba cuenta del movimiento aparente cualitativo de los planetas, pero no le interesaba elaborar un modelo que describiera con exactitud –cuantitativamente hablando– el movimiento de cada planeta: para entendernos, Eudoxo se daba por satisfecho dando una explicación del movimiento de Marte en forma de infinito, pero su sistema no explicaba las irregularidades de esa trayectoria –a veces los infinitos eran más anchos o más estrechos– ni sus cambios de velocidad. - En definitiva, el modelo planetario de Eudoxo planteaba dos grandes dificultades astronómicas: - No daba razón de la anomalía zodiacal –ni la de los planetas ni la del Sol–. - Más importante aún: no permite hacer predicciones con exactitud cuantitativa sobre la posición y movimiento de los cuerpos celestes. No era una inquietud epistemológica: dado que las apariencias engañan, no veían necesario explicarlo con minuciosidad. Aunque a los filósofos no les interesara, para los políticos eran muy importantes estas predicciones –pues pondrían en mejor posición a su Estado frente a otros–; por ello, a los astrónomos que están a sueldo de los gobernantes se les va a exigir la elaboración de un modelo que permita predecir. Esto es lo que ocurrirá en la astronomía alejandrina o astronomía ptolemaica. Pero también se enfrentaba a dificultades cosmológicas: no hay un sistema único que dé razón del universo (que responda a por qué el cosmos es como es, por qué el Demiurgo lo creo así y no de otra manera), ni un sistema que integre todos los cuerpos en una representación global del cosmos. La cosmología tendrá una enorme importancia en Aristóteles –él sí intentará dar razón del universo–, pero encontramos aquí una enorme desconexión temporal: mientras los astrónomos estudiaban la astronomía ptolemaica, los filósofos seguían discutiendo la cosmología aristotélica (siendo Aristóteles cinco siglos anterior a Ptolomeo). Esto provocará tal tensión interna dentro del propio geocentrismo que éste acabará por implosionar. Aunque la astronomía ptolemaica sólo lleva el nombre de Claudio Ptolomeo (c. 100 d.C.- c. 170 d.C.), lo cierto es que contiene la labor de decenas de astrónomos alejandrinos, labor que culminó con la célebre obra de Ptolomeo, el Almagesto, en 148 d.C. Los principios que guían la reforma de los astrónomos y matemáticos alejandrinos los encontramos en esta obra. El objetivo era definir la astronomía teórica como aquella disciplina que se encargara de estudiar un mundo que permanece inalterado a lo largo de la eternidad –se observa claramente la influencia platónica–. Para ello, Ptolomeo se ve obligado a hacer un gran sacrificio filosófico: abandonar la esfera; los astrónomos alejandrinos entienden que va a ser más sencillo predecir el movimiento de los astros imaginando un mundo bidimensional, un mundo no compuesto por esferas concéntricas en rotación sino compuesto por círculos que funcionan como engranajes. Esto les permitió resolver muchos problemas que Eudoxo no pudo solventar. Aun así, no niegan que los objetos celestes sean esféricos ni que habiten un universo esférico, sino que simplemente la esfera desaparece de la explicación, deja de ser un elemento explicativo –se les va a tratar como si fueran puntos, y eso será suficiente para poder explicarlo todo–. Los tres grandes principios de la astronomía ptolemaica son los que encontrábamos en la platónica: el movimiento debe ser circular, uniforme y la velocidad de ese movimiento debe ser constante. De nuevo, el objetivo de la astronomía ptolemaica también será salvar las apariencias, y lo hará mejor que Eudoxo. Por tanto, intenta dar una explicación a los problemas ya explicados: la anomalía zodiacal del Sol, la anomalía zodiacal de los planetas y la anomalía helíaca. En cuanto al movimiento diurno y el movimiento anual del Sol, entendieron que ya estaba resuelto por Eudoxo, simplemente sustituirán en su explicación las esferas por círculos. Uno de los primeros problemas es la anomalía zodiacal del Sol: la velocidad del Sol en su paso por la eclíptica no es constante. Este problema no había sido solventado por la teoría de Eudoxo, pues según su modelo, el Sol debería moverse siempre a la misma velocidad –Eudoxo no se preocupó por resolverlo porque el movimiento cualitativo estaba salvado–. El punto que marca el centro no tiene una realidad material: a los ptolemaicos les va a dar igual que exista o no, pues creían que valía más la preservación de la simetría matemática que la posición central de la Tierra; es un primer abandono del geocentrismo –lo cual para Platón habría sido inconcebible, pues el centro de la creación del Demiurgo debía ser el lugar que habitaba el ser humano–. En definitiva, el punto central sobre el que gira el Sol ya no será la Tierra sino otro punto que se encuentra a la misma altura, pero ligeramente desplazado a la izquierda. En tanto que el círculo que traza el Sol en su movimiento anual no tiene a la Tierra como centro, sino que el centro lo marca otro punto, a ese círculo los ptolemaicos lo llaman “excéntrica”. Con la introducción de la excéntrica, los astrónomos ptolemaicos resuelven la anomalía zodiacal del Sol: con ese nuevo centro, el movimiento del Sol sí es uniforme. Por otro lado, para resolver la anomalía helíaca (retrogradación de los planetas), los ptolemaicos introducen los epiciclos y los deferentes, dando cuenta así del movimiento tan extraño que tienen los planetas. Los epiciclos son círculos alrededor de los cuales van a girar los planetas; a su vez, los epiciclos giran en torno a la Tierra, describiendo un círculo aún mayor que llamamos deferente. En los casos de los planetas inferiores (Mercurio y Venus) el deferente coincide con la trayectoria del Sol, mientras que en el caso de Marte, Saturno y Júpiter (planetas superiores) no. Si suponemos la existencia de estos epiciclos (círculo pequeño) y deferentes (círculo grande), la rotación de estos círculos nos va a devolver una trayectoria que se parece muchísimo al movimiento observable de los planetas. De nuevo, es de extrema relevancia la introducción de puntos geométricos sin realidad material, algo impensable para Platón, Aristóteles y Eudoxo. Se fueron añadiendo epiciclos cuando se fueron necesitando, añadidos ad hoc para dar cuenta de ciertas desviaciones del movimiento. La tercera anomalía es la anomalía zodiacal de los planetas: la velocidad de los planetas no es constante. Esta anomalía se resuelve con la introducción del “ecuante”. Con esta explicación, logramos una unificación matemática a costa de una separación cosmológica; se reconcilian la astronomía teórica y la observacional, pero se rompe la relación entre la astronomía y la cosmología -entre la comprensión matemática y la comprensión física de la naturaleza–. El modelo de Ptolomeo, mucho más preciso, gobernó los cielos hasta el siglo XVII. Desde el punto de vista de la historia del conocimiento y la comprensión de la naturaleza, en este momento la matemática y la filosofía están totalmente separadas. A la matemática lo único que le importaba es que la apariencia de los movimientos se derivara de una realidad geométrica perfectamente simétrica y uniforme; a la filosofía, desde una perspectiva física, le interesaba explicar por qué nuestro cosmos es como es (con Aristóteles, donde el centro sí seguirá siendo la Tierra). La distinción epistemológica entre la matemática y la física (ésta la estudiaremos con Aristóteles) que dan lugar a dos comprensiones ontológicas de la naturaleza muy diferentes mantendrá en tensión a toda la historia del pensamiento, hasta la ruptura del modelo geocéntrico. 1.3. Física y cosmología en Aristóteles - En este apartado veremos y profundizaremos en varios conceptos clave que nos permitirán explicar tanto la física como la cosmología de Aristóteles, estos conceptos en la actualidad tienen una concepción totalmente distinta a como eran, siendo: 1º Materia. 2º Movimiento 3º Espacio 4º Tiempo - Ahora bien, Aristóteles recupera la tesis de Empédocles, según el cual la totalidad de lo existente, aquello a lo que accedemos mediante los sentidos, es decir, la naturaleza está compuesto por cuatro elementos; mediante estos cuatro elementos, que son fuego, aire, agua y tierra, está formado todo. - Todo está conformado por los mismos elementos, tanto los objetos naturales como los artificiales, todos están hechos de la misma materia, lo que nos lleva a la pregunta de qué es lo que los diferencia. - Pues esa distinción depende de otro concepto, el movimiento, es decir, lo que diferencia a un objeto natural de uno artificial, es la causa del movimiento, si esta es intrínseca o extrínseca, lo que significa que algo puede ser al mismo tiempo natural y artificial pues por ejemplo un caballito de madera puede ser natural en tanto en cuanto que está hecho, tendiendo a comportarse como un caballito de madera, pero en tanto que se le aplica una fuerza externa que provoca que este se mueva puede considerarse como artificial. - Desde el punto de vista de la materia, las cosas tienden a oponerse a los movimientos externos, en tanto que estos tienden al reposo. Y es que la forma del caballo es artificial porque ha sido impresa desde fuera, es decir, se le ha dado una forma extrínseca o la propia causa final del caballito, la cual es lúdica y también es artificial porque sin ser humano no puede darse esa función, es decir, viene de fuera. - Pero desde el punto de vista material no hay nada artificial, de esta manera Aristóteles tiene una visión completamente materialista, pero una heterogénea en la que hay varios tipos de materia (esto en el mundo sublunar) y lo que realmente genera la diferencia en las cosas es su función, si esta es intrínseca o extrínseca. - La materia es un principio unificador, pero que no es suficiente para poder explicar los distintos tipos de sustancia que observamos, y por tanto necesitamos de otras causas, ahí es donde entran las causas eficiente y final. De esta manera para Aristóteles la física es aquella disciplina que estudia los entres que se mueven por sí mismos, es decir, se trata del estudio de los seres naturales cuyo principio de movimiento es intrínseco, diferenciándose así de las artes que estudian los seres artificiales (ej. artesanía). Es importante tener en cuenta que Aristóteles va a hablar siempre desde una visión ontológica, pero que todo aquello que va a decir va a tener siempre una traducción epistemológica. - Esta posición nos va a permitir explicar el movimiento en un sentido amplio: 1º Cambio de lugar (traslación). 2º Cambio de cantidad. 3º Cambio de cualidad. - Para poder entender esto volvamos al ejemplo del caballito de madera, en este un cambio de lugar podría ser dejar caer el mismo, el cual se ha movido de una posición a otra y es lo que se conoce como traslación; en cuanto al cambio de cantidad, por ejemplo, sería el paso del tiempo que hace que este se corroa o se rompa y por tanto sea más pequeño; y por último sobre el cambio de cualidad sería que se quemase el caballito quedándose las cenizas. Este cambio de cualidad se explica por un cambio en las proporciones de los elementos que tiene esa cosa (lo mismo sería en un cambio de color). - Aristóteles a la hora de explicar los movimientos, va a reducir todos estos en dos, o más bien uno con dos directrices, el cual es el movimiento rectilíneo que puede ser: - Ascendente. - Descendente. - Esto es fundamental pues se relaciona directamente con los elementos y el cómo funciona cada uno, el fuego y el aire tienen un movimiento rectilíneo ascendente, y la tierra y el agua un movimiento rectilíneo descendente. De esta forma pareciera que Aristóteles está tratando de dar una explicación biológica mediante la potencia y el acto en tanto que todos los seres naturales van a estar condicionados parcialmente a tender a comportarse a un tipo de movimiento según de cómo estén hechos. - Por ejemplo, un globo lleno de aire va a ir hacia arriba pues el elemento que predomina (aire) hace que se comporte de esa manera, esa potencialidad se va actualizando hasta que alcanza su fin, el cual en este caso es cuando llegue al límite del mundo sublunar, y se encontrará por fin en reposo; lo mismo ocurre con un elemento contrario, como por ejemplo una piedra cuyo elemento principal (tierra) hace lo mismo, pero en el otro sentido. - Pero luego tenemos cosas en las que los elementos están más mezclados y se encuentran en un punto más intermedio, como por ejemplo una pluma (tierra y aire), sus elementos en este caso luchan entre sí, lo cual hace que le cueste mucho más caer, pero que al estar fundamentalmente hecha de tierra acaba cayendo. - Ahora bien, todo aquello del mundo supra lunar, los objetos celestes no se guían por este movimiento que hemos explicado, sino que ellos tienen un movimiento circular constante, y esto lo sabemos pues desde que tenemos constancia, se mueven así, teniendo un movimiento extraño y distinto al de cualquier cosa del mundo infra lunar. - Otra característica de estos es que no se da un cambio de cantidad o cualidad en estos, a diferencia de los objetos de nuestro mundo, los cuales cambian constantemente. - Esto tiene una razón, y es porque su materia es diferente, no pueden estar hechos por los cuatro elementos pues el cambio se da debido a la lucha constante entre esos elementos y es el motivo por el que nunca están en reposo; pero si suponemos que existe un quinto elemento, que en este caso llamará “Éter”, y que no está mezclado con nada más, podríamos explicar el por qué los objetos celestes no cambian y su movimiento es circular y que ese tipo de movimiento es único y propio de las cosas perfectas en tanto en cuanto están hechas de éter, algo que no es propio de nosotros por estar compuestos por una materialidad heterogénea, no pura como la los astros (los cuales por tanto, están siempre en acto). “Los registros del pasado así lo atestiguan […] de manera semejante hablan también acerca de los demás astros los egipcios y babilonios, que los han venido observando de antiguo a lo largo de muchísimos años y a los que debemos muchas opiniones ciertas acerca de cada uno de los astros” (DC, 292 a 7 y ss.) “de acuerdo a los registros que se transmitieron de generación en generación, ningún cambio, a pesar de todo, parece haber tenido lugar” (DC, 270, b13) - Es importante destacar que el cómo se definen los elementos se da por el resultado de la combinación de dos cualidades: - Agua: Frio + húmedo - Tierra: Frio + seco - Aire: Caliente + húmedo - Fuego: Caliente + seco - En el mundo infra lunar nos encontramos cosas compuestas, por tanto, los movimientos también serán compuestos. “Todos los cuerpos y las magnitudes naturales … tienen en sí un principio de movimiento por naturaleza. Pero, cada movimiento espacial, o traslación, es recto, o circular, o mixto: solamente dos simples … el recto y el circular: el circular, en torno al centro; el recto … hacia arriba (es decir, desde el centro) o hacia abajo (o sea, hacia el centro) … Y como algunos de los cuerpos son simples y otros compuestos de éstos (y llamo simples a todos los que tienen un principio de movimiento según naturaleza, como la tierra, el fuego y semejantes y de igual género) es necesario también que los movimientos sean … simples para los cuerpos simples, compuestos para los cuerpos compuestos, movidos por el principio predominante. Por ello, si hay un movimiento simple, y tal es el movimiento circular, y si el movimiento del cuerpo simple debe ser simple, y el movimiento simple debe pertenecer al cuerpo simple ... es necesario que haya un cuerpo simple que por su propia naturaleza se mueva con movimiento circular … Más bien es necesario que semejante traslación sea la primera también, porque lo perfecto es, por naturaleza, anterior a lo imperfecto: ahora bien, perfecto es el círculo y nunca la línea recta … Por lo que se hace evidente que debe haber otra sustancia corpórea además de las constituciones de este mundo de aquí abajo, más divina y anterior a todas éstas … de naturaleza más dominante cuanto más alejada se halle de los cuerpos de aquí abajo” (DC I, 2, 268-9) - De ahí la perfección e idea de la jerarquización, es decir, como el movimiento circular es más perfecto, y este movimiento pertenece solo a los astros que se encuentran en el cielo, este será por tanto más perfecto siguiendo esa idea de jerarquización de que arriba encontramos las cosas más perfectas; cuanto más alejado de nuestro influjo, más perfecto será, pues no estará influido por nuestra corrupción y nuestra composición que es lo que provoca el cambio. De esta manera aquello que define al éter no es más que su tendencia a moverse en círculos. “existe otro cuerpo distinto, aparte de los que aquí nos rodean, y que posee una naturaleza tanto más digna cuanto más distante se halla de los de acá.” (DC I, 2) - Y es que la gravedad para Aristóteles es una propiedad intrínseca, lo que diferencia a un cuerpo grave (pesado) y a uno ligero dependerá de su tendencia de movimiento descendente o ascendente (en ese orden), y el reposo será cuando la cosa esté en su lugar natural y es por eso por lo que deje de moverse; dependen, por tanto, de un movimiento intrínseco y de su materia. “es grave lo que tiende naturalmente a desplazarse hacia el centro, y leve, lo que tiende a [alejarse]del centro” - Ahora bien, los cuerpos celestes no pueden ser asignados con las propiedades dichas, pues no tienen un movimiento rectilíneo. “En cambio, el cuerpo que se desplaza en círculo es imposible que posea gravedad o levedad: pues ni por naturaleza ni de manera antinatural le cabe moverse hacia el centro o alejándose del centro.” - Es a partir de esto que Aristóteles reconstruye la estructura del cosmos, situando en el centro de todo la tierra, recubierta de agua, luego de aire, y por último de fuego, asemejando a la luz, extrapolándose de esta manera la cosmología de la física. - Todo esto que hemos dicho, viene caracterizado por la materia y el movimiento, pero ¿Qué son el espacio y el tiempo? - Para hablar del espacio tenemos que hacerlo en relación con la materia, pero de distinta manera a como lo hacemos en la actualidad. En este caso para que pueda haber espacio tiene que haber materia, es da desde una visión relacional, es decir, que el lugar que ocupa algo se define siempre en relación con aquella otra cosa con la que ese algo está en contacto. Los límites de ese algo se definen siempre por el contacto que se tienen con otras cosas, así como una botella que está en contacto en su base con la tierra y al mismo tiempo con el aire en el resto de sus límites. - Esto se puede extrapolar al plano cosmológico, en el que encontramos a la tierra en el centro rodeada de agua, y el agua rodeada de aire, y este de fuego y este de éter, es decir, que el lugar como tal, no es más que aquellos límites inmóviles de un cuerpo en contacto con otros cuerpos. "El lugar es el límite inmóvil del cuerpo que lo contiene." (212a20-21) - Los cuerpos tienden a ocupar el lugar que les corresponde en relación a otros cuerpos limítrofes, es decir, que tienden a situarse en relación con otras cosas. Es por eso por lo que para Aristóteles no existe el vacío, pues para que exista un espacio vacío este debería ser capaz de contener algo dentro, lo que va en contra de la propia definición de vacío, pues el espacio es siempre estar en relación con algo. - Esto le va a permitir explicar dónde está situado el cosmos, diciendo que este no está en ningún sitio; y es que, al no haber más cosmos, y ser este el único, no puede estar en ningún sitio, por eso esta pregunta para Aristóteles es una pregunta informulable. - Con el tiempo va a pasar algo muy parecido, pues este es también relacional, pero que dicha relación se da con aquello que hemos sido y aquello que seremos. “El tiempo es el número del movimiento según el antes y el después.” (219b1-2) - Al ser seres en potencia tenemos relación con lo que hemos vivido y con lo que nos queda por vivir, siendo así una proyección de ese tiempo que tenemos; por tanto, no existe un tiempo absoluto, externo e igual para todos. Esto se explica entendiendo que un año de un perro no es lo mismo que un año de un humano, pues ni se ha vivido lo mismo ni se vivirá los mismo, siendo esto algo relacional con lo vivido y lo que queda por vivir. - Y es a partir de esto que reconstruye las propiedades del universo, pero explicando las características del cosmos, es decir, ofrece una argumentación donde se explican cada una de estas características, las cuales son las mismas que las de Platón o Eudoxo, pero con la diferencia que aquí Aristóteles va a dar una explicación de por qué es así, pues es incapaz de aceptar que algo de ello sea por azar. 1. El cosmos es finito y no está en ningún lugar. 2. El cosmos es único. 3. El cosmos es eterno, indestructible e imperecedero. atemporal, ingenerado, 4. El cosmos y la Tierra son esféricos. 5. La Tierra ocupa el centro (geocentrismo) y no se mueve (geoestatismo). 1º. Finitud: “que necesariamente es limitado en su totalidad el cuerpo que se desplaza en círculo es cosa evidente a partir de las <pruebas> siguientes. En efecto, si el cuerpo que se desplaza en círculo fuera infinito, serían infinitos los <radios> trazados a partir del centro. Y siendo éstos infinitos, el intervalo <entre ellos> también lo sería (...). Así pues, si no es posible recorrer lo infinito y, al ser infinito <el cuerpo>, también lo es necesariamente el intervalo, no será posible que <ese cuerpo> se mueva en círculo; ahora bien, vemos que el cielo da vueltas en círculo” (DC, I, 5, 271b26-272a6) 2º Unicidad: “Es evidente, pues, … que fuera [del universo] no existe ni cabe que se genere la masa de ningún cuerpo: por consiguiente, la totalidad del mundo consta de toda la materia que le es propia ... De modo que ni ahora hay una pluralidad de mundos ni los ha habido ni puede haberlos, sino que este mundo es uno, único y perfecto” (DC, I, 9, 279a6-11) 3º Eternidad “… si no es posible que haya nada contrario a éste por no haber tampoco movimiento alguno contrario a la traslación en círculo, parece justo que la naturaleza libere de los contrarios a lo que ha de ser ingenerable e indestructible: en efecto, la generación y la destrucción se dan en los contrarios.” (DC, I, 3, 270a) 4º. Esfericidad “Es necesario que el cielo tenga forma esférica: pues esa figura es la más adecuada a la entidad <celeste> y la primera por naturaleza. Digamos en general, acerca de las figuras, cuál es primera, tanto en las superficies como en los sólidos. Pues bien, toda figura plana es rectilínea o curvilínea. Y la rectilínea está delimitada por varias líneas, la curvilínea, en cambio, por una sola. Y puesto que en cada género es anterior por naturaleza lo uno a lo múltiple y lo simple a lo compuesto, la primera de las figuras planas será el círculo. Además, si es perfecto aquello fuera de lo cual no es posible encontrar nada <que sea propio> de él …, y a la recta siempre es posible añadirle algo, pero nunca a la <línea> del círculo, es evidente que la <línea> que delimita el círculo es perfecta; de modo que, si lo perfecto es anterior a lo imperfecto, también por este motivo será el círculo la primera de las figuras. De igual manera también la esfera <es el primero> de los sólidos: pues sólo ella está delimitada por una única superficie, mientras que los poliedros lo están por varias” (DC, II, 4, 286b10-26) 5º. Geocentrismo “Es evidente que la Tierra está en el centro y permanece inmóvil. Pues si todo el peso de la Tierra se mueve hacia el centro, y lo que está en el centro no puede moverse en ninguna dirección, es necesario que la Tierra, habiéndose reunido en el centro, permanezca en reposo.” (DC II 13, 293b12-16) 1.3.2. Motor inmóvil. - Luego de todo esto se da el principio del movimiento y por tanto la necesidad de un primer motor. “Todo lo que está en movimiento tiene que ser movido por algo. Porque, si no tiene en sí mismo el principio de su movimiento, es evidente que es movido por otra cosa … Y puesto que todo lo que está en movimiento tiene que ser movido por algo, si una cosa es movida con movimiento local por otra que está en movimiento, y ésta que mueve es a su vez movida por otra que está en movimiento, y esta última por otra, y así sucesivamente, tendrá que haber entonces un primer moviente, ya que no se puede proceder hasta el infinito.” (Fís. 241b 35-50 ) - Como los movimientos de los cielos son eternos, y nada finito tiene el poder de ejecutar un movimiento infinito, entendiendo que los cielos son finitos, estos no tienen ese poder de automovimiento eterno. Por tanto, nos encontramos con un motor eterno que es inmaterial. “el primer motor inmóvil no puede tener extensión (magnitud). Pues si la tuviese debía ser o finita o infinita. Pero ya se ha demostrado en la Física que no puede haber magnitud infinita, y que lo finito no puede tener potencia infinita, ni de lo finito puede ser movido algo por tiempo infinito: ahora bien, el primer motor mueve de modo eterno y por tiempo infinito. Por lo tanto, es evidente que es indivisible y no tiene partes, pues no tiene magnitud” (Fís., VIII, 15, 267) - Es a su vez acto puro. “si existiese un ser capaz de mover y de producir, pero que no estuviese en acto, no habría movimiento; ya que lo que posee la potencia, podría también no pasar al acto … Por lo tanto, debe existir un principio de tal naturaleza, que su sustancia sea el acto. Y, además, sustancias semejantes deben ser sin materia: pues deben ser eternas ... luego, sólo es acto” (Met., XII, 6, 1071). - Es también único. “Todas las cosas que son múltiples de número contienen materia: pues es uno e idéntico el concepto de múltiples, como, por ejemplo, de la especie hombre, y es uno, por ejemplo, Sócrates. Pero la esencia pura, que es la primera de entre todas, no tiene materia, pues es acto puro” (Met., XII, 8, 1074). - Pero también inmóvil. “Puesto, entonces, que todo móvil es movido por un motor, y que éste es un inmóvil o movido, y movido siempre por sí mismo o por otro, se llega a establecer que hay un principio de los movimientos, que, para los móviles, es lo que se mueve por sí mismo, y, para la totalidad del universo, es lo inmóvil” (Fis., VIII, 8, 259). “Y puesto que el motor debe ser eterno y no cesar nunca, es necesario que haya un primer motor. . y que el primer motor sea inmóvil” (Fis., VIII, 7, 258). Tema 2. El cosmos copernicano. Tema 3. Galileo.
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