Tema 1 Los filósofos presocráticos 1. Introducción: ¿Quiénes eran los presocráticos? Ya hemos estudiado que la Filosofía (o actitud filosófica, porque en esta época todavía no es una disciplina ni materia académica, sino tan solo una manera de preguntarse por el por qué de las cosas) se inicia en el mundo occidental con el llamado paso del mito al logos, y en concreto en el quehacer intelectual de los llamados filósofos presocráticos (esta manera de llamarlos se generalizó a partir del siglo XIX). Estos filósofos vivieron entre el siglo VI y el siglo IV antes de Cristo en las costas del Asia Menor (hoy Turquía), el sur de Italia y las Islas griegas fundamentalmente, y lo que los caracteriza como pensadores es que sus principales preocupaciones fueron las cosmológicas (cómo es el Universo, cuál es su origen) y la physis (cómo son las cosas en la naturaleza, qué rige los cambios que observamos en las cosas). Los presocráticos también estaban interesados en encontrar la razón de razones, el elemento o principio rector de todas las cosas, de la realidad. A ese principio rector o razón de ser de las cosas en general lo llamaban arjé. Fue Aristóteles (siglo IV aC) quien señaló la diferencia entre los hombres (a los que llamó teólogos) que habían tratado de explicar la realidad a través del mito y las acciones de dioses antropomorfos, y los que la habían tratado de explicar por causas natural-racionales, a los que llamó “físicos” (physikoi) o “naturalistas”. Los “físicos”, por tanto, son los primeros filósofos, los que a partir del siglo XIX llamamos presocráticos (y los llamamos así porque a partir de Sócrates -siglos V-IV aC-, la filosofía toma un rumbo un poco diferente, interesándose ya por más temas como la ética y la política); sin embargo, resulta difícil conocer sus ideas con exactitud porque la mayoría de sus obras se han perdido. Sólo se conservan algunos fragmentos, o algunas citas, reflexiones sobre sus teorías y referencias a su vida o a sus escritos recogidas generalmente por autores muy posteriores: los filósofos del Liceo (así se llamó la escuela filosófica que fundó Aristóteles) como Teofrasto o el propio Aristóteles, historiadores como Heródoto, y doxógrafos (autores que recogían las opiniones de otros más antiguos) como Hipólito, Simplicio, Diógenes Laercio, etc. Los filósofos presocráticos se pueden estudiar agrupándolos de distintas maneras: según su procedencia geográfica es la más habitual, y grosso modo se suele decir que existen dos tradiciones principales: la jonia (los de Asia menor) y la itálica (los del sur de Italia y Sicilia), pero todas estas agrupaciones hay que cogerlas con mucho cuidado, ya que distintos autores de Historia de la filosofía los agrupan de maneras diferentes y no hay un consenso total y definitivo. La tradición científica jónica es la de los filósofos que nacieron y desarrollaron su filosofía en las costas del mar jónico, casi todos ellos oriundos de Asia Menor (la escuela de Mileto, por ejemplo). Estos filósofos son a los que Aristóteles llamaba propiamente “físicos”; estaban preocupados principalmente por problemas relacionados con la physis y sus explicaciones de la realidad y los procesos naturales se oponían claramente a la mitología y la religión griega tradicional. La tradición mística italiana es la de filósofos como los Pitagóricos, que también tenían preocupaciones de carácter místico-religioso (se preguntaban por el Alma y su salvación, por ejemplo), derivadas sobre todo de la tradición órfica (el orfismo era algo así como una religión no oficial, no era la religión de los dioses del Olimpo, sino una serie de cultos o rituales más o menos secretos y misteriosos, pero lo principal era esto de su preocupación por el Alma y su salvación, idea que, como veremos, influirá en la filosofía de Platón y posteriormente en la religión cristiana). Vayamos ya a continuación al estudio de las distintas escuelas o agrupaciones habituales de filósofos presocráticos, también siguiendo un cierto orden cronológico: 2. La escuela de Mileto La Historia de la Filosofía se inicia en Mileto, una antigua colonia griega y ciudad comercial floreciente del Asia Menor. Por su carácter de ciudad marítima y comercial, es decir, por su situación geográfica, confluían varias culturas, saberes y religiones, y allí aparecieron humanos capaces de combinar y cuestionar las distintas tradiciones para hacerse nuevas preguntas y proponer respuestas razonadas sobre el por qué de los fenómenos de la naturaleza. En Mileto surgió la primera “escuela” (en el sentido de corriente de pensamiento) de filosofía, cuya principal discusión era el problema del arjé, el problema de cuál era la razón que regía las cosas. Dado que todos los filósofos de esta escuela propusieron un único principio como arjé, se los suele calificar de monistas. A) Tales de Mileto (624-546 a. C. aprox.) Tales fue una figura política relevante de la ciudad de Mileto. Se le atribuyen varios descubrimientos matemáticos y la predicción de un eclipse en el año 585, hecho que le dio mucha fama en la Antigüedad y es la razón por la que figura en todas las listas de "Los siete sabios de Grecia". Tales viajó probablemente a Egipto y Mesopotamia y conoció el saber matemático y astronómico que había florecido en estas regiones. Sin embargo, no escribió ningún tratado y no conservamos fragmentos suyos. Según Aristóteles dijo: -Que todo es en virtud del agua (es decir: el arjé o principio de las cosas es el agua). Parece que Tales llegó a esta conclusión al observar que la tierra flota en el agua, que todos los alimentos y las semillas son húmedos, y que la vida se basa en la humedad. -Que todo está lleno de dioses (es decir: en todo hay vida). El agua de Tales, origen y esencia de todo, es por tanto algo más que agua, ya que es el origen de la vida. Se ha identificado a esta concepción como hilozoísmo, en el sentido de que toda la materia está animada por el mismo principio vivo: el agua. B) Anaximandro de Mileto (610-545 a. C. aprox.) Como Tales, de quien probablemente fue discípulo, Anaximandro fue un ciudadano importante de Mileto: llegó a liderar una expedición colonizadora a Apolonia en el Mar Negro. Anaximandro se interesó por cuestiones geográficas, desarrollando un mapa del mundo conocido e importó el reloj de sol a Grecia. Además escribió un tratado titulado "Sobre la naturaleza" (era un título habitual para los tratados que reflexionaban sobre la physis y el arjé) que se perdió y del que sólo se conservan unos fragmentos. A diferencia de los textos míticos, el tratado de Anaximandro estaba escrito en prosa. Probable mapamundi de Anaximandro El fragmento principal de Anaximandro (y primero de la Historia de la Filosofía) dice así: “De donde las cosas tienen su origen, hacia allí tiene lugar también su perecer (según la necesidad), pues se dan pago y justicia unas de otras (de la injusticia) según el orden del tiempo”. Anaximandro llegó a la conclusión de que el arjé no podía ser el agua, ni el fuego, ni ningún elemento determinado, pues entonces sería imposible explicar el origen de los otros elementos a partir del arjé. Por tanto, concluyó que el arjé, el principio de todas las cosas, es el apeiron, lo indeterminado o indefinido. El apeiron es inmortal e indestructible, es decir eterno y sin envejecimiento. Todas las cosas se originan o generan en el apeiron y todas vuelven al apeiron. Lo más notable de este concepto es que no es una realidad que pertenezca a la experiencia sensible, como el agua de Tales, sino una realidad que subyace a nuestro mundo, a través de la cual intentamos explicar dicha experiencia sensible. Anaximandro desarrolló una cosmología en la que explicaba el origen del cosmos a partir del apeiron. Del apeiron se separan en un principio los contrarios (lo frío y lo caliente, lo seco y lo húmedo). Lo frío y húmedo ocupa el centro y a su alrededor se crea una esfera de fuego y calor. El calor evapora el agua haciendo surgir la Tierra y formándose una cortina de vapor (el cielo), por cuyos orificios se vislumbra el fuego exterior (las estrellas, el sol). La Tierra tiene forma cilíndrica y permanece estable sin moverse a ningún lado porque está en el centro y es equidistante de todas las partes del cosmos. Los primeros seres vivos se originaron en el agua, pero a medida que se secaba el mundo y aparecía la Tierra surgieron otros animales a partir de los peces, y entre ellos el hombre. C) Anaxímenes de Mileto (muerto entre el 528/25 a. C.) Anaxímenes fue discípulo de Anaximandro. Escribió varios tratados de los que no se conserva casi nada. Anaxímenes estaba de acuerdo con Anaximandro en que el arjé debía ser infinito, pero no en que fuera indeterminado. El arjé debía ser un elemento de la naturaleza, y Anaxímenes concluyó que era el aire. La originalidad del pensamiento de Anaxímenes es que introdujo los procesos que permitían explicar el origen de la physis a través del arjé. Estas operaciones son la condensación y la rarefacción. Por medio de la condensación el aire se convierte en agua y el agua en tierra. Por medio de la rarefacción el aire se convierte en fuego. El pensamiento de Anaxímenes es como el de Tales, un monismo hilozoísta, porque consideraba que el mundo es algo vivo, ya que de la misma manera que el alma siendo aire sostiene nuestro cuerpo, "un soplo y el aire envuelven al mundo entero". 3. La escuela pitagórica No está claro si Pitágoras de Samos (570-496 a. C. aprox.) existió realmente, se cree que fue un erudito y viajero infatigable (primero expulsado de Samos por Polícrates, luego de Crotona en el sur de Italia donde se estableció junto a sus discípulos). Parece que finalmente murió en Metaponto. Aunque Pitágoras no escribió ningún tratado, la influencia de su escuela fue creciendo y fueron creándose comunidades pitagóricas por toda la Magna Grecia. Es difícil delimitar lo que fue doctrina de Pitágoras del pitagorismo posterior en general. La doctrina pitagórica (del supuesto Pitágoras y sus discípulos, como Filolao o Alcmeón de Crotona) incluía una explicación de la physis, pero también un análisis de la naturaleza humana que incidía en las normas de vida: los miembros de las comunidades pitagóricas vivían juntos y se regían por una serie de normas de conducta que organizaban su vida (eran una especie de secta filosófico-religiosa, influidos como estaban por el orfismo). Antropología (ciencia del hombre) pitagórica los pitagóricos desarrollaron una antropología dualista al considerar que el ser humano estaba formado por dos principios: el cuerpo y el alma. El alma es el principio vital que anima al cuerpo y es inmortal. Cuando el cuerpo muere el alma se reencarna en otro ser vivo, no necesariamente humano (transmigración de las almas). El alma finalmente se purifica (vuelve al cielo, su origen) tras varias reencarnaciones. En cambio el cuerpo es una prisión para el alma y la causa de todos sus males y padecimientos. La finalidad del ser humano es purificarse neutralizando todas las fuentes de corrupción procedentes del cuerpo. Esta purificación puede hacerse de dos modos: siguiendo los preceptos y reglas de la comunidad pitagórica o bien alcanzando un mayor conocimiento de la naturaleza de las cosas. Ontología (ciencia de la realidad) Para los pitagóricos los números son el arjé, ya que los principios de los números son los principios de todas las cosas. Por esta razón el estudio de las matemáticas nos permite conocer el cosmos. El pensamiento pitagórico se puede resumir en el siguiente principio: "la imposición del límite a lo ilimitado da lugar a lo limitado". Los números y las razones matemáticas imponen orden en lo ilimitado y garantizan que la principal característica de la physis y del cosmos sea la armonía. El número más importante para los pitagóricos era el número 10 por varias razones (forma la figura conocida como tetraktys cuando se suman los cuatro primeros números, es el resultado de la suma de los cuatro números que aparecen en los intervalos musicales, etc.). Por esta razón la cosmología pitagórica supone que hay 10 astros aunque sólo se perciban 9 y consideran que toda la realidad se puede explicar a través de 10 pares de principios. Los 10 pares de principios pitagóricos son los siguientes (los de la izquierda se consideran positivos mientras que los de la derecha negativos): Límite- Ilimitado Impar- Par Unidad- Pluralidad Derecho- Izquierdo Macho- Hembra Reposo- Movimiento Recto- Curvo Luz- Oscuridad Bueno- Malo Cuadrado- Oblongo Los números pares son ilimitados cuando se representan geométricamente. La suma de los números impares siempre forma cuadrados, pero no ocurre así con los pares. La ontología pitagórica entró en crisis cuando se descubrieron los números irracionales. Del teorema de Pitágoras se deduce por ejemplo que la hipotenusa de un cuadrado de lado 1, debe ser √ 2 , pero los pitagóricos descubrieron que este número no era racional, por lo que no toda la realidad podía explicarse en términos de razones matemáticas. Sin embargo, el pitagorismo siguió presente en muchos científicos (como Kepler, que vivió en el siglo XVII) que consideraban que la verdad sólo puede alcanzarse a través de las matemáticas. Y todavía Einstein dirá, contra los descubrimientos de la física cuántica en el siglo XX, que introducían un elemento de indeterminación o azar en la física: “Dios no juega a los dados”. 4. Heráclito de Éfeso Heráclito de Éfeso (segunda mitad siglo VI-primera siglo V) escribió un poema sobre la naturaleza de las cosas en forma de sentencias, no siempre fáciles de interpretar. Por esa razón fue conocido por sus coetáneos como “el oscuro". Veamos algunas: -Sabio es que quienes oyen a la razón, y no a mí, coincidan en que todo es uno. -Cambio de todo es el fuego, como de las mercancías el oro. -El fuego vive la muerte del aire y el aire del fuego, el agua la muerte de la tierra, la tierra la del agua. -La guerra es la madre de todas las cosas. -La enfermedad hace dulce a la salud. -Camino arriba y abajo son dos distintos y el mismo. Y las más célebres: -En los mismos ríos entramos y no entramos, estamos y no estamos. -Común es a todos el pensar, aunque viva la mayoría como teniendo un pensamiento privado suyo. El punto de partida de Heráclito es que la physis está en continuo cambio y movimiento dentro de su unidad; su unidad es el estar siendo y no siendo a la vez. El origen de este devenir infinito es la eterna lucha (o guerra –pólemos–, rayo) de contrarios que se da en la naturaleza. Heráclito considera pues, que la realidad es una continua lucha y tensión dialéctica entre elementos contrarios. En la ontología de Heráclito el fuego juega un papel esencial, hasta el punto de que podemos considerarlo como arjé: todos los elementos proceden del fuego y todos terminan nuevamente en él. El fuego representa ese estado siempre cambiante de la naturaleza en el que todo aparece y desaparece. Así hay una ley o razón que guía las transformaciones y cambios de la physis. A esta ley o razón también se la llama logos: la razón universal que domina el mundo y a los hombres dentro de él. Así, pues, en Heráclito logos=fuego=guerra. Heráclito contrapone el falso conocimiento de los ignorantes que no aprecian un orden único en el mundo, y el sabio, que es el que conoce este orden dialéctico eterno del cosmos. Para los que están despiertos el orden del mundo es uno y común, mientras que cada uno de los que duermen piensan que tienen uno propio. La filosofía de Heráclito introduce interesantes novedades en el pensamiento: interpreta la realidad como algo en estado de continuo devenir: el orden, la ley, es el cambio. Esto le permite además distinguir una falsa sabiduría, la de los que no perciben ese orden, y una sabiduría verdadera, que consiste en este conocimiento del logos/fuego/guerra que gobierna la realidad. La influencia de Heráclito en la Historia de la Filosofía es enorme: filósofos como Hegel, Marx, Nietzsche o Heidegger se verán muy influidos por sus sentencias y visión de la realidad. 5. Parménides y la escuela de Elea La filosofía de Heráclito ha sido presentada con frecuencia en los libros de texto como opuesta a la de Parménides: según esta simplificación o mala comprensión del pensamiento de estos filósofos, Heráclito defendería un proceso infinito de devenir, mientras que Parménides negaría el cambio y el movimiento. Pero vamos a ver a continuación que lejos de ser así, el pensamiento de ambos coincide en varias cuestiones. Parménides de Elea (segunda mitad s. VI-primera siglo V a. C.) fundó una escuela de filosofía en su ciudad natal, aunque de signo muy diferente a la de los pitagóricos, ya que no era una escuela de vida, sino una escuela de pensamiento. Su filosofía nos ha llegado en forma de poema, compuesto por un proemio (una especie de introducción), y dos partes, la primera dedicada a la verdad (es de la que se conservan más fragmentos) y la segunda dedicada a las opiniones falsas de la gente (ya vemos aquí el primer parecido con Heráclito, quien también distinguía entre los sabios que entienden la razón/logos/fuego/guerra única que gobierna las cosas, y el vulgo que no llega a comprender esto). El punto de partida de Parménides para su análisis de la physis es el siguiente: "el ser es y no puede no ser, y el no-ser no es y no puede ser" (según autores como Felipe Martínez Marzoa debemos interpretar esta sentencia de forma parecida a como interpretamos el logos de Heráclito: el ser es uno que contiene los contrarios, no hay por un lado ser, y por el otro noser, sino que son como las dos caras de la misma moneda. Esto es algo parecido a decir que verdad y opinión no son cosas completamente separadas, distintas, sino que a la verdad le gusta ocultarse “en la cara oculta de la opinión”, o sea: que para descubrir la verdad se parte de las opiniones, pero las opiniones no son la verdad, solo son una de las dos caras del conocimiento/logos o ser). A partir de este principio evidente Parménides extraerá las siguientes conclusiones: Las propiedades del ser El ser es eterno, no tiene principio ni fin. Si el ser tuviera un principio, procedería del no-ser, lo que es imposible, y tampoco puede tener fin, porque el ser es y no puede no ser. El ser es inmutable y no puede cambiar: todo cambio o trasformación del ser es un cambio o transformación hacia otra realidad distinta del ser, es decir: al no-ser, y esto es imposible de acuerdo con nuestro principio inicial, por lo tanto el ser es inmutable y el cambio es una ilusión. El ser es inmóvil. Si el ser se moviese se debería mover a un lugar diferente de él mismo y por lo tanto al no-ser, por lo que el ser no puede moverse. El ser es único: si hubiera otro ser sería algo distinto del ser, pero eso sólo puede ser el no-ser, por lo que el ser debe ser único. Sólo existe una realidad: el ser. El ser es limitado y perfecto. Parménides aceptaba que la perfección debe corresponder al ser y no al no-ser, por lo que el ser debía ser limitado. Seguramente pensaba esto por influencia de los pitagóricos, ya que éstos consideraban lo limitado como perfecto y lo ilimitado como imperfecto. Sin embargo, esta conclusión no es tan evidente ni sigue la misma lógica que las anteriores, por lo que fue debatida dentro de la escuela de Elea. Meliso, otro miembro de la escuela, defendió que el ser debía ser infinito e ilimitado, ya que si no era así estaría limitado por el no-ser. El ser es homogéneo y macizo. Si el ser tuviera partes, estas serían diferentes del ser, lo que es imposible, por lo que el ser tiene que ser absolutamente homogéneo. Por la misma razón el ser debía ser macizo, ya que no puede contener huecos en su interior (esos huecos no serían otra cosa que el no-ser, y ya hemos visto que esto no es posible). El ser es esférico. Dado que Parménides consideró que el ser es limitado, debe tener una forma, y esta es la esfera, que es la figura geométrica más perfecta para la mentalidad griega. Las conclusiones de Parménides son por lo tanto que el ser es único, eterno, inmutable, inmóvil, homogéneo, macizo y esférico, lo que contrasta con nuestras intuiciones u opiniones habituales sobre el mundo, donde parece evidente el cambio, el movimiento y las diferencias entre las cosas. Estas opiniones e intuiciones son las que, tanto Parménides como Heráclito, consideraban falsas, por no haber comprendido la verdadera naturaleza (única) del ser. Ser en Parménides es algo muy parecido a lo que logos/fuego/guerra es en Heráclito. La vía de la verdad y la vía de la opinión Dijimos que Parménides distinguió en su poema entre dos caminos que pueden seguirse para alcanzar el conocimiento: la vía de la verdad (aletheia, desocultamiento), la vía que usa la razón y parte del principio inicial de Parménides, el ser es y no puede no ser y el no ser no es y no puede ser, y la vía de la opinión (doxa), que parte de la información que nos proporcionan los sentidos (según la vía de la opinión, de lo que suele pensar la gente, ser y no ser son cosas separadas, opuestas. La gente no se estaría dando cuenta, tanto para Heráclito como para Parménides, de que, por ejemplo, vida y muerte no son dos cosas distintas y separadas, sino las dos caras de la misma moneda: vivir sería lo mismo que estar muriéndose –desde que nacemos hay una cuenta atrás también hacia nuestra muerte, a la vez que crecemos vamos muriendo–, y, cuando llega la muerte, lo que sucede es que, de alguna manera, uno deja de estar muriéndose). Pero en verdad solo la vía de la verdad, que parte de un principio evidente y establece conclusiones lógicas, nos puede proporcionar conocimiento, en tanto que la vía de la opinión sólo nos proporciona ilusiones. De acuerdo con el pensamiento de Parménides sólo el ser puede ser pensado, mientras que el no ser es impensable, no puede ser objeto de pensamiento y por eso la vía de la verdad (descubrir, desocultar la verdad de las opiniones) es la fuente de nuestro conocimiento. Las paradojas de Zenón Zenón de Elea (aprox. 490-430 a. C.) defendió las teorías de Parménides a través de sus famosas paradojas, que mostraban la imposibilidad lógica del cambio y el movimiento (a pesar de su aparente evidencia) o la futilidad del conocimiento obtenido a través de la vía de la opinión/sensación. La paradoja más famosa es la de Aquiles y la tortuga: el veloz Aquiles nunca puede alcanzar a la lenta tortuga, porque mientras que él recorre la mitad de la distancia que los separa, la tortuga habrá recorrido un trecho, generando una nueva distancia, y así indefinidamente. En la Antigüedad y en la Edad Media fue imposible resolver esta paradoja, que requirió las técnicas de la matemática moderna (el cálculo infinitesimal, que descubrieron Leibniz y Newton más o menos al mismo tiempo, y el paso al límite) para su resolución. Una de las paradojas relativas a la incapacidad de la vía de la opinión para proporcionar conocimiento es la del grano de mijo, analizada por Aristóteles. La paradoja enuncia que si no podemos oír un sonido cuando un grano de mijo cae al suelo, la suma de un número determinado de granos que no producen cantidad alguna de sonido, no pueden producir sonido, por lo que el sonido es una realidad ilusoria. 6. Los filósofos pluralistas Los filósofos presocráticos pluralistas son un grupo de pensadores que se enfrentaron al problema planteado por la escuela de Elea y trataron de conciliar la lógica parmenídea con la existencia del cambio y el movimiento. Digamos que intentaron casar la evidencia sensible de que las cosas cambian y se transforman con la lógica de que en verdad no lo hacen (solo es una ilusión). Estos filósofos adoptaron soluciones diferentes, pero todas tienen una base común: para justificar el cambio y el movimiento es necesario postular una pluralidad de principios, todos ellos con características similares al ser de Parménides. De este modo creían resolver el problema planteado en la vía de la verdad: ahora nada procede del no-ser, sino del ser, pero es que hay varios seres. Los principales filósofos pluralistas fueron Empédocles, Anaxágoras y los filósofos atomistas (Leucipo y Demócrito).. A) Empédocles de Agrigento (aprox. 492-32 a. C.) Como miembro de la tradición itálica Empédocles fue un filósofo con preocupaciones místicas y religiosas, vinculadas al orfismo. De hecho Empédocles fue un personaje muy famoso en su tiempo, con fama de mago y profeta, que ejerció como médico y tuvo una muerte legendario, arrojándose al volcán Etna. Escribió dos poemas: Sobre la naturaleza y Las purificaciones. Empédocles, al igual que Parménides, consideró que el universo era una esfera plena y eterna. Sin embargo, para justificar el movimiento y la pluralidad de los seres, introdujo en la esfera 4 elementos o raíces de todas las cosas: fuego, agua, aire y tierra. Cada uno de los elementos es eterno e imperecedero, como el ser de Parménides, y la mezcla de las cuatro raíces es la que forma todas las cosas. De este modo, los cambios que se producen en el mundo no implican el paso del ser al no-ser, sino que simplemente se produce una recombinación de los cuatro elementos. Además de los cuatro elementos, Empédocles postuló dos fuerzas que provocan la unión y la desunión de los cuatro elementos: el amor y el odio. Mientras el amor tiende a unir a los elementos, el odio tiende a separarlos. La historia del universo es un proceso cíclico en el que triunfan alternativamente ambas fuerzas. El cosmos sólo puede existir cuando ambas fuerzas están en equilibrio. Empédocles utilizó su teoría de la naturaleza como base de sus teorías médicas. El hombre para Empédocles es un microcosmos, un mundo en miniatura, que contiene los mismos elementos que el cosmos y cuya salud se basa en la armonía y equilibrio de esos cuatro elementos. El cráter del Etna a donde se habría arrojado Empédocles según algunas leyendas B) Anaxágoras de Clazómenas (500-428 a. C.) Anaxágoras abandonó su ciudad natal, que estaba bajo dominio persa, y pasó casi toda su vida en Atenas, donde encontró la amistad del famoso político Pericles. Sin embargo, Anaxágoras no tuvo ninguna implicación política y decidió dedicarse al mejor objetivo posible: "vivir para contemplar el sol, la luna y el cielo". Fue expulsado de Atenas acusado de impiedad por su amistad con Pericles. Teoría de la materia Del mismo modo que Empédocles, Anaxágoras considera que el cambio y el movimiento son reales y que deben explicarse respetando la idea principal de la vía de la verdad: el no-ser no existe y nada tiene su origen en el no-ser. Sin embargo, su solución es diferente: Anaxágoras consideró que "nada viene a la existencia ni es destruido, sino que todo es resultado de la mezcla y la división", pero lo que se mezcla y se separa no son los cuatro elementos, sino un número infinito de semillas que componen todas las cosas. Al igual que Anaximandro, Anaxágoras no veía posible que la realidad con toda su riqueza cualitativa pudiera reducirse a uno o varios elementos determinados. Por eso postuló que todos los objetos estaban compuestos de un número infinito de semillas que eran semejantes al propio objeto. Es decir: el oro es diferente de la madera porque en su composición predominan las semillas de oro, mientras que la madera consta de infinitas semillas de madera. Las transformaciones de unos objetos en otros se producen porque "todo está en todo". Es decir cada semilla es a su vez infinitamente divisible en semillas, y en cada semilla están todas las demás. De este modo las semillas de Anaxágoras son "infinitamente divisibles". Se puede decir que Anaxágoras fue el primer filósofo que tuvo una concepción clara de la infinitud y con su lógica contradecía el argumento de Zenón contra la pluralidad. Las semillas de Anaxágoras nunca son lo más grande ni lo más pequeño, porque siempre forman parte de una semilla mayor y siempre pueden dividirse infinitas veces en semillas menores. Aristóteles llamó a estas semillas homeomerías (partes semejantes) porque la realidad de un objeto se basa en que consta de infinitas semillas, la mayoría de las cuales son semejantes al objeto. Teoría del Nous La teoría de Anaxágoras explica la posibilidad el cambio y el movimiento pero no cómo se originó. Anaxágoras creía que al principio todo estaba absolutamente unido, pero en esta realidad plena y perfecta se originó un torbellino que inició los procesos de mezcla y separación que dieron origen a todas las cosas. Para explicar el origen del torbellino, Anaxágoras postuló la existencia del Nous o Inteligencia. El Nous es algo separado de la masa de semillas, no compuesto por éstas, ni limitado por ninguna cosa y dotado de máximo poder. Es el Nous el que pone en marcha el torbellino que da origen al cosmos. Sin embargo, una vez iniciado el torbellino, el Nous no vuelve a intervenir, ya que Anaxágoras explica la formación de la tierra, los astros y los propios seres vivos a través de procesos mecánicos. Esta circunstancia, muy propia de la tradición jonia, conllevó las críticas de Platón y Aristóteles que opinaban que Anaxágoras había desaprovechado su idea del Nous y había explicado la realidad como "los físicos". C) Los filósofos atomistas Los atomistas fueron un grupo de filósofos jónicos que también trataron de resolver los problemas que surgieron de la filosofía monista de Parménides. Los dos filósofos atomistas más conocidos son Leucipo y sobre todo Demócrito (aprox. 460-370 a. C.), ambos naturales de Abdera (Demócrito sería discípulo de Leucipo). Los atomistas rechazaban la postura de Anaxágoras según la cual la realidad es infinitamente divisible, y pensaban que los cuerpos estaban compuestos de unas partículas indivisibles e invisibles para la vista que llamaron átomos (sin partes). Los átomos mantienen algunas de las propiedades del ser de Parménides, ya que son eternos, inmutables, indivisibles, homogéneos y macizos, pero a diferencia del ser de Parménides, que es uno, existe una multiplicidad de átomos todos diferentes entre sí. En efecto, los átomos se diferencian entre sí por la forma, el orden y la posición, y todos los cuerpos que existen son en realidad una combinación de átomos. Además los atomistas admiten la existencia del vacío, entendiendo por tal el receptáculo o espacio en el que se mueven los átomos. Si no existiera el vacío no sería posible el movimiento de los átomos. Los átomos y el vacío son la única realidad que existe y las combinaciones y movimientos de los átomos en el vacío son la razón de todas las cosas. Las cualidades sensibles que percibimos a través de los sentidos son en realidad ilusorias, meras apariencias, ya que la única realidad es el movimiento de los átomos. "Por convención son lo dulce y lo amargo, lo caliente y lo frío, por convención es el color, de verdad existen los átomos y el vacío". Los atomistas inauguran de este modo el mecanicismo, una concepción filosófica que considera que la realidad está constituida únicamente por cuerpos en movimiento. Los movimientos mecánicos de los átomos, junto con las colisiones, torbellinos y asociaciones de átomos son la única causa del origen del universo y de su evolución hasta la actualidad, sin que en el mundo intervenga ninguna Inteligencia (como el Nous de Anaxágoras). Los atomistas no rechazaron la existencia del alma, pero consideraron que también estaba compuesta de átomos, si bien se trataría de átomos más sutiles, capaces de organizar el movimiento de otros átomos. Relación de términos filosóficos incluidos en el tema 1 Physis Arjé Tradición jónica Tradición itálica Monismo Hilozoismo Apeiron Mecanicismo Condensación Rarefacción Dualismo Logos Devenir Ser (Parménides) Vía de la verdad Átomo Vía de la opinión Paradoja Elementos Amor Odio Homeomerías Nous Vacío
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